Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 15 Diciembre, 2008

El año de las ratas

Claudia Barrionuevo

Si 2007 fue el año del referéndum, 2008 ha sido, sin lugar a dudas el año de la inseguridad.
Así como las noticias, los movimientos y los personajes giraron alrededor de la primera consulta popular el año pasado, durante los últimos 12 meses el tema que invadió los medios de comunicación fue el de la inseguridad. No solo por su presencia en la vida cotidiana de todos, sino por los permanentes enredos que se han mantenido en el ministerio que se ocupa del asunto.
El caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su intromisión en la política costarricense no se ha aclarado aún, pero dejó como saldo la renuncia de Fernando Berrocal.
De inmediato el gobierno —en un polémico nombramiento— designó a Janina del Vecchio como jerarca del Ministerio. La ex diputada asumió esa cartera como si fuera una de Louis Vuitton, con su célebre frase “La percepción de la inseguridad que tenemos supera la realidad”.
Hace poco el viceministro, Gerardo Láscarez, experto en temas policiales, renunció por malas relaciones con su superiora directa.
No hace un mes el descubrimiento de una gran red de estafadores que había utilizado la clave personal de acceso de Roberto Guillén —subdirector de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS)— a la base de datos operada por la firma Datum, nos confirmó que en efecto estamos en manos del hampa. El director de la DIS, Roberto Solórzano, renunció casi de inmediato.
El crimen organizado ha penetrado hasta las raíces más profundas de nuestra sociedad. Durante el primer semestre de este año se destapó otro grupo delictivo dedicado a uno de los negocios ilícitos más horrendos que existe: la venta de niños.
Y sobre la trata de personas —que después del narcotráfico mueve más dinero que el tráfico de armas— las prostitutas nacionales han sido desbancadas por las dominicanas, colombianas y nicaragüenses. Incluso parece que en Jacó hay ucranianas y rumanas. Quienes hayan visto “La desconocida”, premiada película de Giuseppe Tornatore, comprenderán la terrible realidad de estas mujeres.
Estas extranjeras han obtenido el permiso de residencia gracias a sus matrimonios con nacionales. El mismo camino “legal” ha seguido gran cantidad de delincuentes que provienen de los más diversos países, situación que provoca una jaqueca permanente en el director general de Migración, Mario Zamora.
Lo peor, lo más doloroso de la inseguridad durante este y muchos años atrás: la cantidad de jóvenes que murieron en manos de delincuentes que no lograron robarles a sus víctimas nada de valor. La vida a cambio de un celular, ¢200 mil o nada. Mi sentimiento de solidaridad a todas estas familias que jamás recuperarán la paz.
Recordemos —en medio de la inseguridad que nos concierne a todos— la muerte de Parmenio Medina y de Ivannia Mora (este último crimen aún impune).
En febrero de este año se inició el año chino de la rata. Aún no ha terminado. Por la cantidad de delincuentes de todo tipo que ha ejercido su poder sobre todos nosotros durante este año, más parece que fue el año de las ratas. Esperamos un cambio. Rogamos por un cambio.

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