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El amaranto

El grano de amaranto, al igual que la quinoa, es considerado como un pseudocereal, ya que tiene propiedades similares a las de los cereales, pero botánicamente no lo es aunque todo el mundo lo ubica dentro de este grupo.
El cultivo del amaranto o huautli en América se remonta a más de 7 mil años, algunos autores afirman que los mayas serían los primeros en cultivarlo y que luego poco a poco lo fueron haciendo aztecas e incas.
El amaranto, la quinoa y el maíz eran considerados plantas sagradas. Los españoles prohibieron su cultivo ya que veían con malos ojos que las utilizaran en rituales.
Lo mismo sucedió con la quinoa de la cual escribimos ya hace algunas semanas atrás.
Si los españoles fueron consecuentes en eliminar todo aquello que amenazara a la proliferación de la fe a través de la Iglesia, el amaranto no fue una excepción. Al estar estos granos vinculados a ritos considerados paganos fueron totalmente prohibidos.
¿Qué iban a pensar los conquistadores, que el amaranto iba a cultivarse en el espacio? Sí, el primer astronauta mexicano completó exitosos experimentos en la estación espacial, en los cuales germinó una semilla de este precioso pseudocereal.
Hoy el cultivo de estos llamados ya cereales (quinoa y amaranto) está desarrollándose en todo el mundo con inusitado auge.
No es de extrañar, pues las propiedades alimenticias son extraordinarias, no tienen nada que envidiarles a los tradicionales.
El amaranto es una maravilla, ya que se aprovecha todo: el grano y la planta en sí, como verdura o forraje para los animales.
La semilla tiene un alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales. Es por ello un alimento muy interesante para los niños, además es ideal contra anemias y desnutrición, ya que es un alimento rico en hierro, proteínas, vitaminas y minerales, entre otras muchas cualidades.
Es necesario regresar al pasado y ver la herencia de nuestros ancestros, aquellos que muchas veces aparecen como ignorantes ante la cultura occidental que intentó barrer con todo su legado.
Pero no fue así, quedaron varias semillas, entre ellas el amaranto.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!
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