El "alconarcoestilo"
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El “alconarcoestilo”

Carmen Juncos
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No todo tiempo pasado fue mejor. No puedo ni imaginarme viviendo en la época en que no había baños y agua en abundancia para asearse y me asombra como escribíamos en una máquina en donde equivocar una palabra significaba empezar de nuevo.
Sin embargo, la evolución, vertiginosa y caótica hoy, nos enfrenta a las crisis. Entre ellas la de no poder sentir, naturalmente, la alegría de vivir ¿cómo llegamos a que tanta gente no encuentra forma de divertirse sin modificar la química de sus organismos mediante el consumo de alcohol o drogas? ¿Qué les produjo a tantos esta incapacidad?
El asunto es complejo. Los especialistas pueden detallar todas las causas que han llevado a esa situación. Pero hay cosas que no necesitan mayor explicación. Muchos ídolos de los adolescentes de hoy, esas “luminarias” que muestran a diario los medios que explotan la farándula, alternan largos periodos en que viven drogándose y embriagándose, con otros en que ingresan a centros de rehabilitación. ¡Todo un ejemplo a seguir!
Después de haber inducido a eso a quienes están en proceso de formación en vez de ofrecerles buenos ejemplos para admirar y emular; cuando la situación se torna gravísima, especialmente en los grandes centros de alto consumo (países desarrollados) empezamos (muy tarde) a quejarnos de las consecuencias e intentar el camino de regreso.

El cambio vendrá. Lo que no sabemos es a qué costo y dentro de cuánto tiempo. Mientras tanto, nuestros adolescentes y jóvenes solo se salvan si tienen en su entorno real ejemplos de vidas exitosas construidas sin alcohol ni drogas. Mucho amor en lugar de indiferencia. Solo así pueden sentirse motivados a elegir, para su propio consumo, un estilo de vida diferente al ofrecido por las “estrellas” de la pantalla.
A los adultos, creadores o cómplices del estilo de vida equivocado, les toca reconocerse responsables y emprender la lucha para producir el cambio.


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