Macarena Barahona

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Sábado 16 Mayo, 2009


Cantera
El agua del futuro

El Acueducto Sardinal-El Coco-Ocotal es una iniciativa privada promovida por varios entes jurídicos bajo un fideicomiso, a favor de proyectos turísticos de esas empresas; su camino en el logro de utilizar el agua del manto acuífero de estas comunidades, para un acueducto que beneficiaría a las empresas, se ha convertido en el ejercicio comunal de resistencia y conciencia cívica con caracteres ambientales y ecológicos como pocas veces he conocido, que hayan sucedido en defensa del agua.
El dictamen de las comisiones técnicas del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaicones, AyA y del Servicio Nacional de Riego y Avenamiento, en lo que brevemente se reseñó en los medios de comunicación colectiva, avala la explotación privada por lo menos en dos años, hasta observar el comportamiento del caudal de dicho manto acuífero.
Sin embargo, las comunidades han expresado la necesidad de un plan regulador con una perspectiva a futuro para el manejo sostenible de los recursos hídricos y esperan la presentación de dicho informe ante la Municipalidad de Carrillo, que es la que debe otorgar los permisos de explotación a estas empresas.
Esta resistencia, de parte de las comunidades aludidas, se ha convertido en un ejemplo de perseverancia, arrojo y conciencia colectiva de carácter local y nacional ante la inminente necesidad de defender en cada lugar nuestros recursos y patrimonios naturales. Luchas ecológicas, ambientales, y sobre todo llenas de futuro, porque esta lucha, de que hablan los representantes de estas comunidades es sobre todo para un mañana y una responsabilidad de este presente para con el futuro.
La soberanía, la administración de los recursos naturales que tienen los gobiernos locales, donde las grandes empresas que conjuntamente con el poder político han sabido amañar a tanto funcionario y representantes políticos para permisos y licitaciones, para comisiones y omisiones, han logrado destruir y contaminar el patrimonio natural de tantas comunidades.
Hoy, con el ejemplo de esta constancia de lucha, vemos acercarse un fin a tan viejas e inmorales prácticas.
Una lucha que apenas se inicia, la construcción a futuro de planes reguladores que velen por el manejo de la tierra, el agua, los ríos, mares y el espacio, en busca del bienestar de sus habitantes históricos, con la valentía y el tesón que han mostrado para enfrentar poderosos y presiones de todo tipo.
Una lucha comunal que hará ejemplo en otras comunidades, que levantará la moral de la ciudadanía consciente, que nos honra a todos, una lucha por el agua a futuro y por la dignidad de sus habitantes.