Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 19 Marzo, 2018

El 2 de abril

En esta segunda ronda electoral —por decisión soberana de los ciudadanos— el PUSC no participa. Muchos de sus dirigentes y partidarios han dado públicamente su apoyo a uno u otro de los dos candidatos y partidos que siguen en la brega, y lo hacen válidamente y con buenas razones que en cada caso respeto.

Por mi parte ejerceré mi derecho y deber al voto privadamente. Propuse apoyar al candidato que lograse una alianza que le asegurase desde ahora mayoría parlamentaria para su gobierno. No se ha logrado y el 1° de abril mi partido no estará en la contienda.



Actuar así me permite hacer —desde ahora— un llamado respetuoso pero vehemente a partidarios y dirigentes del PUSC para su unión y para la restructuración del partido a partir del 2 de abril.

El PUSC debe dar cara al futuro para llenar la necesidad que tiene Costa Rica de un partido socialcristiano, de centro, tolerante, comprometido con los pobres y con la eficiencia económica, con los derechos humanos y con los valores de familia cristianos y costarricenses, con la conservación del ambiente y el progreso, con la seguridad, la justicia y la rehabilitación de quienes delincan, con la educación para trasmitir valores y capacitar en habilidades como manera de anticiparnos al futuro.

Un partido comprometido con gobernar honesta y eficientemente, asumiendo sus responsabilidades para cumplir su misión de promover el bien común, que a partir del 2 de abril se una y renueve en sus procedimientos.

Para llevar a cabo las transformaciones que nos lleven a un gran triunfo en las elecciones municipales del 2020 y en las legislativas y presidenciales de 2022 sería preciso establecer con prontitud nuevas autoridades para el partido, con representación de personas que hayan dado su apoyo público a ambos señores candidatos Alvarado.

Será también preciso modificar los estatutos respecto a la forma de elegir candidatos a diputados, volviendo a dejar la decisión final en la Asamblea Nacional y no en las provinciales, y determinando un número de plazas para que las designe el candidato presidencial. Otras reformas reforzarían el accionar del Directorio Político y simplificarían las estructuras eliminando las asambleas distritales.

La reforma estatutaria debería ser preparada por un pequeño grupo con representación de las fracciones legislativas saliente y entrante, del Comité Ejecutivo y del candidato presidencial para el 2018, y aprobarse a más tardar en julio.

Para atraer nuevos dirigentes nacionales y comunales se debe iniciar un trabajo de puertas abiertas y difusión seria de la Carta Socialcristiana a Costa Rica y de nuestras ofertas programáticas. Este trabajo deberá ser especialmente dirigido a jóvenes, mujeres, grupos del voluntariado local, líderes empresariales, profesionales, sindicales, campesinos, comunales y ambientales. A todos ellos se debe oír con interés y respeto, y de todos ellos mucho se debe aprender.

Creo necesario dar desde ya participación y continuidad en su accionar a los dirigentes cantonales para que con miras a las elecciones municipales preparen una evaluación de las necesidades locales.

Además, se debe dar inicio a las tareas del instituto para la formación de dirigentes en temas económicos, sociales, educativos y ambientales; y conformar un pequeño grupo que trabaje con visión de mediano plazo en “aggiornar” el pensamiento socialcristiano y su lenguaje para 2021, pensando en especial en los temas que provoquen participación política de jóvenes, personas con inquietudes de apoyo a los pobres y personas con pensamiento científico.

El socialcristianismo tiene una gran responsabilidad ante el futuro y debemos ser capaces de cumplirla.