Logo La República

Martes, 20 de noviembre de 2018



ACCIÓN


Ejercicios de alta intensidad requieren prueba de esfuerzo

Walter Herrera [email protected] | Miércoles 23 noviembre, 2016

Usted marchará en una banda caminadora y le pedirán que ajuste la resistencia para analizar el funcionamiento del corazón. Archivo/La República


Colaboró Felipe Araya

Si bien el ejercicio diario contribuye a la capacidad funcional del corazón y a la prevención de las enfermedades cardiovasculares en personas sanas, realizarse un chequeo médico completo, acompañado de una prueba de esfuerzo, es lo más recomendado para quienes inician un programa de ejercicios o regularmente hacen deporte de alta intensidad.

Son considerados de alta intensidad las carreras de los domingos, maratones y triatlones, entre otros.

Felipe Araya, fisiólogo cardiovascular del Centro de Rehabilitación Cardiovascular de la Universidad Nacional, explicó las recomendaciones para realizar este tipo de ejercicio.

“No es lo mismo hacer un ejercicio de baja o moderada intensidad, en donde no existe tanta demanda de oxígeno, que ejercicios de alta intensidad, en donde si existiera un compromiso en las arterias coronarias se reflejaría en la prueba de esfuerzo”, sugirió el doctor.

El examen médico es un historial de las enfermedades presentes y pasadas de la persona, indica si existen o no factores de riesgo coronario, asimismo si un familiar en primer grado de consanguinidad tiene o ha tenido cualquier enfermedad cardiovascular.

También que se debería indicar si es una persona sedentaria o activa que realiza ejercicio cinco veces por semana durante 30 minutos con intensidad moderada. O por el contrario, si hace entrenamiento de alta intensidad, recomendar la prueba de esfuerzo.

Araya subrayó que en las competencias de alta intensidad deberían existir sistemas de emergencia a la mano, como los desfibriladores y personal entrenado para atender cualquier eventualidad sea un cardiópata o no.

Agregó que quienes realizan actividad física a diario pueden reducir la incidencia de enfermedad coronaria en un 40%, disminuir la incidencia de diabetes e hipertensión en un 50%, de un accidente vascular cerebral en un 27%, así como reducir en un 60% el riesgo de padecer cáncer de mama o colon.

Araya agregó que el ejercicio deber ser constante, ya que si la rutina se suspende por alrededor de dos semanas los beneficios cardiovasculares se perderán de forma paulatina, es decir que la persona debe hacer del ejercicio un hábito.