Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 12 Julio, 2017

Ejemplo de visionario: Óscar Arias

En mi libro nuevo “¿Tiene usted potencial para ser político?” que incluye un test que lo llena el lector, y luego un programa le informa si tiene ese talento, se identifican cinco tipos de político; Visionario, Triunfador, Populista, Ambicioso y Empático. Cuando pienso en ejemplos de estas categorías, el mejor para “visionario” que conozco es Óscar Arias.

El capítulo sobre el visionario indica “el mundo se está transformando cada vez más rápidamente y en ese contexto las personas que abrazan el cambio y que puedan enunciar una visión especial de lo que viene en años próximos son atractivas”. El impacto del Premio Nobel de la Paz nunca se ha analizado adecuadamente, en mi opinión. Los Acuerdos de Esquipulas, que fueron la base de la pacificación de la región, llevaron al cese de hostilidades en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Nicaragua y se salvaron miles de personas como resultado.
Pero también, al ser el presidente costarricense, él que recibiera el Premio, sirvieron para distinguir a Costa Rica de esos cuatro países; siempre tuvo buena reputación, pero el Premio Nobel selló la misma ante los ojos del mundo. Los ciudadanos y gobiernos aprendieron que en una región centroamericana caracterizada por mucha pobreza, violencia e ignorancia, había una nación que ostentaba una clase media educada y pujante que se enorgullecía de no tener un ejército.

Esta imagen positiva dio cabida al surgimiento de una ola de turismo e inversión que ha superado las expectativas de los Ministerios de Turismo y de Comercio Exterior y ha provocado la mirada celosa de los vecinos que también tienen playas bonitas, bosques, vida silvestre y volcanes. Pero lo interesante es cuando se les pregunta a los turistas lo que les gusta del país, lo primero que dicen es “los ticos”. ¡Igual los inversionistas!

Los políticos visionarios exitosos también ostentan inteligencia emocional. Estos no están alejados de la realidad del presente; lo que les distingue es que están permanentemente inquietos y poseen la capacidad de pintar una visión del futuro que es creíble para sus seguidores. No siguen siempre las rutas bien trilladas. La apertura con China es otro ejemplo de la capacidad del dos veces presidente de la República a traer cambio positivo.

Es una lástima que la Constitución Política no establece un papel expreso para los expresidentes —por ejemplo diputado vitalicio o ministro sin cartera. O son presidentes o no lo son, con la jurisprudencia actual. Óscar Arias, y otros de los expresidentes también de todos los partidos políticos, poseen mucho que ofrecer; debería aprovecharse.

El libro reza “el visionario creíble probablemente ha creado algo en su vida —un libro, una pintura, un diseño, un artículo físico”. Tiene la necesidad de interpretar sus ideas y esto le provoca a tomar acciones”. A la vez “no es disperso”. Quizás Arias tendrá otro libro que expresará su percepción de los 20 años próximos en el país; espero que sea visión optimista porque él muchas veces tiene la razón en lo que visualiza.

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