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EE.UU. intenta reventar cuello de botella en aeropuerto de Haití
La buena voluntad internacional ha llenado de agua, víveres y medicamentos el aeropuerto de Puerto Príncipe

Washington
EFE

Estados Unidos anunció ayer que abrirá otras dos pistas de aterrizaje en Haití y arrojará más suministros desde el aire, para aliviar la presión sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe, donde buena parte de la asistencia se acumula sin ser repartida.
Además, desplegó ayer a centenares de soldados en Puerto Príncipe y las cercanías, incluido un destacamento de paracaidistas que llegó en helicóptero al palacio presidencial, con el objetivo de garantizar la seguridad en los puntos de reparto de ayuda y los hospitales.
Los marines tocaron tierra haitiana ayer por primera vez en Leogane, una localidad al oeste de la capital, donde ocupan una playa por la que introducirán asistencia, según dijo el comandante William Wallace.
La buena voluntad internacional ha llenado de agua, víveres y medicamentos el aeropuerto de la capital haitiana, que sólo cuenta con una pista operativa, pero la falta de infraestructura y de coordinación para su distribución atrasa su llegada a los damnificados.
Estados Unidos pretende reventar ese cuello de botella con la apertura de dos aeropuertos alternativos en un plazo de entre 24 y 48 horas, dijo el general Daniel Allyn en una rueda de prensa en la sede del Pentágono.
El primero está en el municipio haitiano de Jacmel y desde allí se distribuirá la asistencia a los provincias del sur de Haití, explicó Allyn, el “número dos” de las operaciones militares de Estados Unidos en Haití.
La otra pista está ubicada en la ciudad dominicana de San Isidro, indicó el general.
El Pentágono pretende, además, llevar a cabo nuevos vuelos para arrojar víveres y agua desde el aire.
El lunes realizó la primera operación de ese tipo, cuando un avión C-17 que había salido desde Carolina del Norte tiró 15.000 paquetes de comida preparada y 15.000 litros de agua al nordeste de Puerto Príncipe, según Allyn.
El general dijo que eso no se hizo antes porque se necesitan tropas en el terreno para asegurar el área donde cae la ayuda y organizar su reparto, de forma que no se cree una situación “caótica”.
El miércoles pasado, el Pentágono había descartado la posibilidad de arrojar la ayuda humanitaria desde el aire, por temor a que hubiera disturbios.
Sin embargo, la llegada de miles de soldados estadounidenses a Haití y la congestión en el aeropuerto de Puerto Príncipe le han llevado a decantarse ahora por ese tipo de operaciones.
Mientras, en el aeropuerto de Puerto Príncipe continúan aterrizando algunos aviones que simplemente descargan la ayuda, sin hacer arreglos para su reparto o su almacenamiento, se quejó ayer Jon Andrus, subdirector de la Organización Panamericana de Salud (OPS), la filial en América de la OMS.
Además, algunos equipos están llegando “sin apoyo logístico suficiente”, por lo que Andrus pidió en una rueda de prensa en Washington que los cooperantes que aterricen en Puerto Príncipe sean “autosuficientes”.
“Tenemos que coordinarnos mejor. Este tema es un desafío. Sabemos que ha habido tensiones” entre diversos países, por la falta de una dirección clara de la campaña de ayuda, dijo.
Algunos Gobiernos han criticado a Estados Unidos por presuntamente dar prioridad al aterrizaje de sus vuelos en el aeropuerto, que controla, y por su fuerte presencia militar en el país.
Esa presencia se reforzó ayer con la llegada de los soldados a las calles de Haití, incluidos los miembros de la 82 División Aerotransportada que aterrizaron con una veintena de helicópteros Black Hawk en los terrenos del Palacio Presidencial, semidestruido por el sismo de hace una semana.
Los soldados avanzaron con sus armas reglamentarias y con suministros hasta el Hospital General de Puerto Príncipe.
Allyn dijo que hay, además, un punto de distribución de suministros en la cercanías del palacio que los soldados iban a proteger.
El general explicó que los militares estadounidenses proporcionarán seguridad en “instalaciones clave que exceden la capacidad o el alcance de las fuerzas de la ONU”.
El reparto de la asistencia se ve dificultado por actos de violencia en “algunos focos” de Haití, según ha admitido el Pentágono, pero sus fuerzas no patrullarán las calles.
Allyn dijo creer que los “cascos azules” desplegados en Haití y la policía de ese país tienen suficiente capacidad para responder a los casos de violencia que se han registrado hasta ahora.
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