EE.UU. bajo amenaza de suspensión de pagos
En una serie televisiva expuesta en grandes pantallas, actores lucieron mordazas en protesta al cierre parcial de la administración Obama. AFP/La República
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EE.UU. bajo amenaza de suspensión de pagos

La reunión entre el presidente de EE.UU., Barack Obama, y los líderes republicanos y demócratas del Congreso concluyó ayer sin avances claros para poner fin a la paralización de la Administración que el país vive desde el martes.
Mientras tanto, se activó la alarma de no conseguirse un acuerdo que evite a Estados Unidos la suspensión de pagos lo que es considerado un riesgo.

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Tras casi 90 minutos de reunión en la Casa Blanca, el presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano John Boehner, fue el primero en salir de la residencia presidencial y aseguró que los demócratas "no están dispuestos a negociar".
El Partido Republicano sigue condicionando, tanto la extensión del presupuesto para reabrir los servicios públicos federales, como la elevación del techo de deuda para evitar la suspensión de pagos, a que el presidente haga concesiones en retrasar o rebajar los objetivos de su reforma sanitaria, algo a lo que Obama se niega rotundamente.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, afirmó que Boehner no ha querido aceptar una propuesta para negociar un presupuesto a largo plazo y sentenció que su partido "no se moverá" en su reivindicación de que el debate no se vincule a la reforma sanitaria.
Por su parte, el presidente de EE.UU., Barack Obama, advirtió de que los republicanos están dispuestos a permitir que el país entre en suspensión de pagos y que Wall Street debería estar preocupado ante las "profundas" consecuencias que tendría no aumentar el techo de la deuda a mediados de mes.
"Cuando tienes una situación en la que una facción está dispuesta a incumplir potencialmente las obligaciones del Gobierno de EE.UU., estamos en problemas", dijo Obama en una entrevista con la cadena CNBC.
"Creo que (en Wall Street) deberían estar preocupados" por el cierre del Gobierno y la proximidad de una nueva crisis sobre la deuda, aseguró el mandatario.
Por otro lado, más de una decena de banqueros de Wall Street se reunieron ayer con el presidente estadounidense, Barack Obama, a quien recordaron los graves peligros que supondría una falta de acuerdo para el aumento del techo de deuda que evite una suspensión de pagos.
"Se pueden litigar asuntos políticos en sus foros políticos, pero no deberíamos usar como si fuera un garrote la amenaza de que Estados Unidos no cumpla sus obligaciones y pague sus deudas", indicó en una rueda de prensa posterior a la reunión Lloyd Blankfein, consejero delegado de Goldman Sachs.
Obama afirmó que "Wall Street y los empresarios de todo el país pueden tener una influencia" para evitar que eso ocurra, y que es "importante que reconozcan que esto va a tener un profundo impacto en la economía, en sus empleados y sus accionistas a no ser que veamos otra actitud de parte de esa facción en el Congreso".
"Voy a hablar con cualquier líder empresarial y con cualquier compañía estadounidense sobre por qué esto es importante", prometió.

Washington/EFE



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