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Nunca se ha visto en la historia de Estados Unidos que se utilice el techo de la deuda o la amenaza de no aumentarlo para extorsionar a un presidente o al partido gobernante


EE.UU. a punto de cierre parcial

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Barack Obama pidio hoy la ayuda a empresarios líderes para evitar un cierre parcial de su gobierno ante la amenaza de una parte de los republicanos. AFP/La República
El presidente de EE.UU., Barack Obama, inmerso en una férrea lucha presupuestaria con la oposición republicana, buscó ayer la ayuda de influyentes líderes empresariales para evitar un cierre parcial del Gobierno a fin de mes, y lograr un aumento del techo de la deuda nacional.
Al dirigirse a la influyente Mesa Redonda Empresarial (Business Roundtable), que reúne a los ejecutivos de las principales corporaciones estadounidenses, Obama advirtió de que la recuperación económica se ve amenazada por una "pequeña facción" de republicanos que se niega a aprobar un presupuesto o a elevar el techo de la deuda nacional.
Los conservadores, azuzados por el Tea Party, han lanzado un nuevo desafío al exigir la supresión de los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria, el principal logro legislativo de Obama, como condición para aprobar el presupuesto de 2014 y negociar un aumento en el techo de la deuda pública.
"Nunca se ha visto en la historia de Estados Unidos que se utilice el techo de la deuda o la amenaza de no aumentarlo para extorsionar a un presidente o al partido gobernante, tratando de forzar asuntos que no tienen nada que ver con el presupuesto o con la deuda", denunció Obama, visiblemente contrariado.
El año fiscal 2013 termina el próximo 30 de septiembre y, si el Congreso no actúa ahora, se corre el riesgo de un cierre parcial del Gobierno y la suspensión de servicios no esenciales.
En otro frente abierto con la Casa Blanca, el Congreso tampoco logra consenso sobre un aumento del techo de la deuda nacional, ahora de $16,7 billones, más allá de mediados del mes próximo cuando se alcance ese tope.
Obama se quejó de las amenazas de los republicanos de supeditar la aprobación del presupuesto federal a la eliminación de los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria de 2010, en un esfuerzo por debilitarla.
Esa reforma de salud, argumentó Obama, fue aprobada por la Cámara y el Senado en la anterior legislatura, fue declarada constitucional por el Tribunal Supremo, y, a dos semanas de su plena aplicación, ayudará a "30 millones de personas a conseguir por fin cobertura médica".
El presidente dijo estar dispuesto a negociar con los republicanos y demócratas las divergencias sobre el plan presupuestario, y con los republicanos en particular sobre formas de reducir el déficit y la deuda.
Sin embargo, advirtió de que, pese a las luchas "ideológicas" en el Congreso, no negociará respecto al aumento del techo de la deuda, porque eso sería "irresponsable" y está en juego "el crédito" de EE.UU.
"Creo que es hora de decir de una vez por todas que no podemos darnos el lujo de estos juegos. Sé que el pueblo estadounidense está cansado de eso. Yo estoy cansado y sospecho que ustedes (los empresarios) también, porque es muy difícil hacer planes con sus negocios" en un ambiente semejante, dijo.
Pese a las advertencias de Obama, varios líderes republicanos en el Congreso anunciaron ayer sus planes para autorizar un alza del techo de la deuda pública por un año más, pero a cambio de suprimir los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria, la "Affordable Care Act" (ley de Asistencia sanitaria asequible), que ellos bautizaron con el término peyorativo de "Obamacare".

Washington/EFE

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