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EE.UU., México y Canadá defienden pacto comercial

Calderón pidió a Bush tener una visión integral en materia de migración

Nueva Orleans
EFE

Los líderes de Estados Unidos, México y Canadá reiteraron ayer su compromiso de agilizar la integración regional al comienzo de una cumbre de dos días en la que hicieron una enérgica defensa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de México, Felipe Calderón, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, se reunieron en un céntrico hotel de Nueva Orleans (Luisiana, Estados Unidos), a orillas del río Misisipi, para analizar los avances y retos de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN).
La cumbre está centrada en la competitividad global, la seguridad de las fronteras, la cooperación energética y de desarrollo, la seguridad alimentaria y la coordinación de respuestas ante emergencias.
Bush se reunió por separado con Calderón y Harper, a quienes agrade
ció el firme liderazgo en sus países y en la región.
En el primer acto del día, Bush y Calderón participaron en la reapertura del Consulado mexicano en Nueva Orleans, que atenderá el fuerte incremento de la inmigración, tras la devastación causada por el huracán “Katrina” el 29 de agosto de 2005.
En la ceremonia, precedida por música de mariachis, Bush destacó la labor de Estados Unidos y México “para construir un futuro de prosperidad y oportunidad” en ambos lados de la frontera.
Calderón le pidió tener “una visión integral en materia de migración” y, en un mensaje dirigido a los mexicanos en Estados Unidos, prometió que su Gobierno “seguirá velando por sus derechos, sus intereses y su bienestar”.

Posteriormente, los dos se reunieron en privado durante una hora y, después de esa entrevista, Bush pidió que el Congreso apruebe la Iniciativa Mérida, que prevé una dotación de $1.400 millones para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y Centroamérica en los próximos tres años.
“El Congreso tiene la oportunidad de enviar un fuerte mensaje de que vamos a financiar plenamente el programa” dentro de un proyecto de gastos suplementarios, dijo Bush.
Los mandatarios destacaron los beneficios del TLCAN, lanzado en 1994 y que, ahora, está en la mira de los aspirantes presidenciales demócratas, y Calderón destacó que ese tratado ha ayudado a generar empleos en ambos países y contribuido al descenso de la migración mexicana.
Sin embargo, dado el clima electoral hostil en Estados Unidos, aparte de un apretón de manos y cantar las virtudes del TLCAN, es poco lo que Bush puede ofrecer a sus vecinos.
El presidente afronta un bajo nivel de popularidad y le queda poco capital político para gastar en los últimos nueve meses de su mandato.
El Congreso tampoco ha fijado fecha para la votación de la Iniciativa Mérida, y nadie allí tiene apetito por reactivar el debate de la reforma migratoria.
Además, la cumbre tiene como telón de fondo el malestar que hay en México por la construcción de un “muro virtual” en la frontera y la serie de redadas y deportaciones de inmigrantes indocumentados.
De esta cita se esperan, a lo sumo, anuncios sobre armonización de normas de eficiencia de los combustibles, el combate contra la piratería, y la coordinación de respuestas a emergencias.
Pese a que los acuerdos que salgan de Nueva Orleans serán escasos, la cumbre demuestra la voluntad política de los tres países por profundizar sus relaciones, según expertos.
“Este proceso no ha producido nada dramático, pero la ASPAN les permite a las burocracias de los tres países ventilar sus asuntos y armonizar sus acciones”, señaló Andr
ew Selee, director del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson, en Washington.
Peter DeShazo, director del programa de las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), vaticinó que “no habrá sorpresas”, porque la ASPAN es un proceso de cooperación a largo plazo.
El Gobierno estadounidense destaca que, gracias al TLCAN, el comercio con Canadá aumentó de $170 mil millones en 1982 a $486 mil millones en 2002, y que, con México, pasó de $82 mil millones en 1982 a $334 mil millones el año pasado.
La Casa Blanca calcula que el comercio entre los tres países alcanzará el billón de dólares para finales de este año.
Pero los detractores del TLCAN, entre ellos John McManus, de la Sociedad John Birch, indicaron en una rueda de prensa que el pacto es un brebaje económico que ha abultado el déficit comercial y “le ha costado a Estados Unidos tres millones de empleos”.
Ese es el mensaje que predican en su “Cumbre del pueblo” y en diversos actos de protesta en esta ciudad.

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