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Compañía convocó a conferencia del prensa el lunes
EE.UU. ensambla piezas para la quiebra de GM
Gobierno estadounidense indicó que los activos sanos de la empresa deberían recuperarse en un “nuevo GM”

Washington
AFP

El gobierno estadounidense ensamblaba metódicamente el viernes las últimas piezas del puzzle que implica la declaración de bancarrota de General Motors, antes de que el juez considere el que podría ser el proceso de quiebra más complejo de la historia del país.
Fritz Henderson, director ejecutivo de la empresa, se desplazará especialmente desde el cuartel general de la marca en Detroit (Michigan, norte), para celebrar un encuentro con los medios, “alrededor de mediodía” del lunes, anunció GM en un comunicado en la tarde del viernes.
El gobierno enviará a una docena de sus técnicos para explicar el plan en los grandes Estados industriales del norte: Ohio, Michigan, Indiana y Wisconsin.
La administración del presidente Barack Obama ya indicó que los activos sanos del constructor de automotores deberían recuperarse en un “nuevo GM” en cuanto se declare la quiebra. El Tesoro controlaría en un primer tiempo el 72,5% del capital del grupo reestructurado.
Para evitar que la compañía agonice durante años de tutela judicial, el gobierno quiere presentarle al juez un plan de reestructuración totalmente listo, con el acuerdo de los principales participantes, tal y como está haciendo actualmente con Chrysler, otro gigante del automóvil en crisis.
La nueva oferta de reestructuración de la deuda no garantizada presentada el jueves refleja esta ambición. Los acreedores tienen la posibilidad de obtener hasta 25% del capital del “nuevo GM”, en vez de 10% en la primera oferta del Tesoro, pero con la condición expresa de apoyar el plan ante el tribunal de quiebras.
Un primer grupo de acreedores, que representa aproximadamente el 20% de la deuda, ya dio su acuerdo. Según el New York Times, el Tesoro está en negociaciones con un nuevo grupo, que concentra el 30% de la deuda. Sin embargo, varias asociaciones de pequeños accionistas (100.000 invirtieron en la deuda de GM) se mantienen en su negativa inicial.
Los portadores de obligaciones tienen hasta el sábado a las 17H00 (21H00 GMT) para pronunciarse. El Tesoro no ha fijado un tope mínimo de aprobación del plan, pero se determinará en función de la calidad de los acreedores que lo apoyan, explicó el jueves un responsable del gobierno que solicitó conservar el anonimato.
Durante la jornada, GM obtuvo luz verde de los miembros del sindicato UAW al acuerdo firmado entre sus representantes y la dirección de la empresa. Esta ratificación, con el 74% de los votantes, permitirá el anuncio de nuevas medidas de reforma, con la supresión de miles de empleos y el cierre de fábricas en Norteamérica.
Pero la lista de tareas del gobierno para desactivar posibles obstáculos antes de la bancarrota no termina ahí.
GM tendrá que estabilizar a sus fabricantes de autopartes ya que la mayoría no sobrevivirán a una interrupción masiva de la producción del constructor. Además tendrá que nombrar un Consejo de Administración que no refleje la nacionalización “de facto” del grupo y determinar la suerte que correrán las marcas del las cuales planea desprenderse, como Hummer, Saab y Saturn.
Himanchu Patel, analista especializado de JPMorgan, estima que el monto total del dinero inyectado por el Estado en GM (cerca de $60.000 millones), supera en 31.000 millones lo que el grupo consideraba indispensable hace tan solo un mes.


Nubarrones ante poderosa Fiat

Nubarrones negros amenazaban este viernes las aspiraciones de la poderosa Fiat, después de que el grupo italiano renunció a aumentar su oferta por la alemana Opel, mientras prosiguen las discusiones sobre el rescate de Chryster, mediante su venta a la marca de Turín.
El fabricante italiano reiteró su interés por comprar Opel y advirtió que no es razonable pedirle que ofrezca “más” de lo que ya propuso.
“Ya ofrecimos aportar nuestras actividades automovilísticas a la fusión sobre una base libre de deuda y por lo tanto proporcionar activos sustanciales y absolutamente necesarios a la fusión”, afirmó el presidente de Fiat, Sergio Marchionne, en un comunicado.
Las negociaciones con Opel se complicaron tras el inesperado pedido el jueves de General Motors, casa madre del fabricante alemán, de una financiación de 300 millones de euros.
“Pedidos de ese tipo, hechos a último minuto (...) exponen a Fiat a riesgos inútiles y desconsiderados”, comentó Marchionne.
El grupo turinés decidió no participar en las reuniones que el Gobierno alemán tiene previsto organizar este viernes en Berlín y que tienen como único tema el apoyo financiero de urgencia a Opel.
La rival canadiense Magna, asociado con el banco semipúblico ruso Sberbank, parece cada vez más favorita para hacerse con Opel.
La empresa canadiense goza de una mejor imagen que Fiat, proclive a suprimir más puestos de trabajo.
Sin embardo, según el diario alemán Bild, Magna evalúa la posibilidad de retirarse debido a las duras exigencias estadounidenses.
Muchos observadores se interrogan sobre la estrategia de Fiat y no se excluye que los italianos preparen la retirada. Otros consideran que se trata de una “jugada” para presionar tanto al Gobierno alemán como a General Motors.
“Fiat no ha dado un paso atrás. Critica más bien la manera con la que se han conducido las negociaciones”, sostiene un corredor milanés, que pidió el anonimato.
“El comunicado de Fiat puede ser interpretado como un abandono o como una invitación al Gobierno alemán para relanzar las negociaciones”, sostuvo Umberto Bertelé, presidente de la Escuela de Comercio del Instituto Politécnico de Milán.
“Están convencidos de que van a perder, por lo que se retiran diciendo que no les interesa más. O al contrario, piden, como en una mano de póker, que se descubran las cartas”, aseguró.
Para el editorialista del diario económico Il Sole 24 Ore, Franco Debenedetti, Marchionne lo que quiere es claridad.
“Es un buen negociador y quiere hacer las cosas como se debe”, aseguró un portavoz de Fiat.
Aún si el dirigente del grupo admitió que Fiat no “caerá en depresión” si no compra Opel, el fracaso representaría un golpe duro para la aspiración de fundar un nuevo gigante del automóvil.
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