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A nivel internacional destacan el índice de alfabetización y la esperanza de vida al nacer
Educación y salud mayores logros en 188 años de independencia
Costa Rica lidera inversión educativa en el istmo centroamericano, lo que le permite poseer un nivel de alfabetización del 93%


Avance de la desigualdad y pobreza sigue retando al país


A 188 años de vida independiente, Costa Rica ha logrado destacar por sus avances en sectores prioritarios como la salud y la educación.
Los costarricenses celebrarán mañana su independencia y los logros alcanzados durante casi dos siglos, colocan a la patria en el puesto 50 entre 179 naciones en el Indice de Desarrollo Humano, que es una medición por país, elaborada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
En Latinoamérica, Costa Rica es superado por Chile, Argentina, Uruguay y Cuba.
La educación es el elemento de movilidad social al que apuesta el país. Actualmente, posee uno de los niveles de alfabetización más altos de América Latina, estimado en el 93% de la población.
Esto se puede deber principalmente a que el Gobierno costarricense es de los que más invierten en educación entre los de Centroamérica. La inversión de $240 por estudiante al año es parecida a la de México, Venezuela o Chile.
Mediante el programa de becas estatal Avancemos, cuyo objetivo es incentivar a que los jóvenes de hogares pobres se mantengan en la educación formal hasta completar el ciclo secundario, se ha logrado disminuir la deserción estudiantil.
Solo el año pasado, 3 mil estudiantes menos dejaron las aulas con respecto a 2007.
Por su parte el sector privado está contribuyendo a que los niveles de educación históricos de Costa Rica, se mantengan. Actualmente, un 8% de la población estudiantil acude a centros de enseñanza privada, por lo que tanto la oferta de casas de estudio como la demanda han venido en aumento.
Si se trata de mencionar los logros alcanzados por el país en materia de salud, la longevidad de los ciudadanos costarricenses ha sido destacada en el mundo.
Hoy cada niño que nace en Costa Rica tiene la posibilidad de vivir, en promedio hasta los 79 años, una de las esperanzas de vida más altas de América Latina.
En ese sentido, las autoridades pretenden continuar invirtiendo constantemente durante los próximos años para mejorar los servicios que ofrece el sector de salud a los costarricenses, mediante la renovación de equipo y el crecimiento de las plantas físicas actuales.
Hasta 2014 se pretende invertir ¢559 mil millones en infraestructura para dotar a los pobladores de servicios con equidad, calidad y oportunidad.
Estos logros han sido utilizados para promocionar al país en el mercado internacional como un destino de inversiones.
Pero las inversiones para mejorar la atención de los costarricenses no se quedan solo en infraestructura, sino también en compra de equipos y maquinaria.
En 2008 se invirtieron ¢20 mil millones en compra de equipo médico, mientras que este año la cifra se duplicó para alcanzar los ¢42 mil millones. Con estos implementos se busca mejorar la capacidad diagnóstica de la institución.
Al finalizar este año, por ejemplo, se pretende la instalación de 50 ultrasonidos en hospitales regionales, periféricos y especializados con un costo de ¢2,2 mil millones.
Pero no todo lo alcanzado ha sido destacable, pues durante su vida independiente, Costa Rica también arrastra debilidades que deterioran la calidad social.

El crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, ha provocado que el país se acerque a la realidad de otras naciones latinoamericanas y se aleje de alcanzar los niveles desarrollados a los que aspiraba.
El año pasado los salarios familiares aumentaron un 15% en promedio, pero en los sectores más adinerados el incremento fue del 10%, mientras que en los más pobres fue de un 5%.
“La desigualdad en los ingresos de las familias es un problema serio y preocupante, porque son más evidentes los bajos niveles de ingreso de algunas personas”, explicó el experto Jorge Vargas, director adjunto para el Estado de la Nación.
El coeficiente de Gini, medida estadística para determinar las variaciones en la distribución de las entradas de dinero a las familias, evidencia la brecha que persiste entre los hogares más prósperos y los menos pudientes.
El indicador, que varía de cero a uno, era en 1995 de 0,407, mientras que el año pasado alcanzó 0,428. Conforme la variable se acerca al uno, la desigualdad es mayor.
Aunque entre 1988 y 2004, el Gini costarricense se parecía más al de los países desarrollados, para el año pasado se acercó al de los países de Latinoamérica.
Esta brecha se amplía poco a poco ante las oportunidades insufici
entes de capacitación.
“Las diferencias que hay en la escolaridad, en el dominio de idiomas extranjeros y en el acceso a tecnologías de punta alimentan la pobreza”, aseveró Alberto Franco, economista de Ecoanálisis.
La pobreza es sin duda el más viejo enemigo de los costarricenses. Y si bien es cierto que en los últimos años Costa Rica registraba un crecimiento económico sostenido, esto no ha sido suficiente para derrotar al rival.
El promedio del crecimiento económico en los últimos diez años fue del 4,40%, según datos suministrados por el Banco Central.
Eso no se ha visto reflejado del todo en la reducción de la pobreza, debido a un manejo inadecuado de políticas públicas y económicas.
Por ejemplo, el presupuesto asignado para erradicar los tugurios solo alcanza para darles vivienda a cerca de 2.400 familias, es decir, un 6% de la población que vive en esta condición.
Actualmente, el 17,7% de los hogares costarricenses son pobres, es decir, que no satisfacen sus necesidades básicas y con un ingreso per cápita superior al de la canasta básica alimentaria, que a julio de este año fue de ¢30.397.
Existe incluso un 3,5% de la población que vive en extrema pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Esto quiere decir que tiene un ingreso menor al de la canasta básica alimentaria.

Este nivel de pobreza provoca paralelamente que se disparen los índices de violencia e inseguridad ciudadana.
Incluso, las políticas para el combate de este flagelo no han dado los frutos esperados por los propios costarricenses.
Por ejemplo, cerca del 31% de la población considera que la violencia y el crimen son el problema de mayor relevancia que enfrenta el país, según la última encuesta de CID-Gallup para LA REPUBLICA, efectuada en agosto de 2009.
El rezago en la infraestructura nacional y la falta de preparación tecnológica son dos desventajas que frenan mayores inversiones en la sociedad costarricense.
“Existen algunas áreas estratégicas como infraestructura pública y la infraestructura vial que durante años han estado descuidadas, ya que por 25 años no se invirtió lo necesario y provocó su deterioro”, explicó Vargas.
A su juicio, algo que afecta a Costa Rica en la competitividad con respecto de otros países es que no cuenta con mercancías codiciadas en el mundo de hoy.
“El país cuenta con un territorio pequeño, lo que permite un impulso es la riqueza de biodiversidad”, puntualizó el director.

Yessenia Garita
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