Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 20 Enero, 2012


Educación: Pisa nos pasa la factura (II)

La evaluación internacional Pisa nos puso en buena hora a dimensionar en su justo nivel el estado de la educación básica y media. América Latina ha estado avanzando en varios indicadores y en algunos casos alcanza cifras prometedoras, pero no ocurre así en materia educacional.
Ya lo había vaticinado el Ministro de Educación hace cuatro años: Costa Rica “saldrá mal” en los primeros exámenes internacionales de Pisa. A continuación señaló que eso le permitirá al MEP saber los contenidos que debe variar para mejorar el sistema educativo del país. Y lo está realizando, con la precisión de un acupunturista, para que los cambios puedan ser viables.
El hecho de que el Ministro haya llamado a Angel Ruiz para coordinar los cambios en el área de matemática da mucha confianza, ya que es un académico que ha investigado de cerca las experiencias de países que han obtenido excelentes resultados en esta área. No olvidemos que el énfasis de las pruebas Pisa que se avecinan será justamente matemática.
¿Puede Costa Rica estar entre los mejores del mundo en ciertos indicadores? Hace 32 años la esperanza de vida al nacer en Costa Rica era la segunda más alta de América Latina, con 72,5 años de promedio. Pero lo realmente extraordinario era que los diez países de mayor Indice de Desarrollo Humano (IDH) del mundo lograban una esperanza de vida promedio de apenas dos años más que Costa Rica. Se había llegado a la cumbre.
Ahora Costa Rica tiene una esperanza de vida de 79,3 años, apenas a un año y tres meses del promedio alcanzado por los diez países top del mundo en el IDH. En América Latina Costa Rica es el líder en este indicador. Más aún: Costa Rica ha superado el promedio de esperanza de vida de Estados Unidos, quien ostenta el cuarto lugar de IDH en el mundo. Que se puede, se puede.
Los países de los top 10 con que compite Costa Rica en el índice de esperanza de vida tienen un promedio de ingreso per cápita casi cuatro veces mayor al de Costa Rica. El “más pobre” de los top 10, Nueva Zelandia, lo duplica y el más rico tiene un ingreso per cápita ocho veces mayor el nuestro. Aquí hay un buen ejemplo de cómo volar alto.
No se trata solo de recursos, para llegar a la cumbre se necesitan estrategias y acciones correctas, compromiso a largo plazo y consistencia del esfuerzo. Con todos los problemas que puedan señalarse, Costa Rica supo aplicar esto en el campo de la salud, haciendo de la esperanza de vida un propósito nacional cuyo éxito antecedió a los índices de las Naciones Unidas.
A diferencia del éxito en el campo de la salud, otro de los indicadores del IDH: el número de años promedio de educación recibida por las personas de 25 años o más, nos muestra una realidad cruda. Aquí Costa Rica muestra un resultado muy malo, ubicándose en el último tercio de América Latina. Estamos pagando una factura alta cuyas causas ya he analizado en columnas anteriores. Tamaño desafío que tiene el país en esta materia.

Arturo Jofré
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