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Merecemos un mejor manejo de las carreteras


Camino al caos

Es triste que en los últimos días el país haya tenido que enfrentar motines y bloqueos en las calles, causados por gente que no encuentra un mecanismo más ordenado para expresar su desacuerdo con la forma en la cual funciona la infraestructura vial.
Por otro lado, se entiende la frustración de las personas que se han visto seriamente afectadas por los altos costos —así como por otros aspectos— de los nuevos peajes en la pista a Caldera, los cuales parecen haber sido aprobados por gente que en varios casos no entiende o es indiferente al bienestar público.
¿Cómo es posible que en el peaje a Escazú se haya aplicado una tarifa inicial de ¢310 en lugar de un monto redondeado, causando así miles de complicaciones a conductores y cajeros, quienes perdieron su tiempo contando el menudo para el vuelto?
Otro gran problema tiene que ver con los elevados montos que se cobran por el uso de las nuevas secciones de la pista, como es el caso de la franja entre La Sabana y Piedades, donde los carros tienen que pagar ¢480 (¢320 desde el 5 de agosto en Escazú y ¢160 en Piedades) por un recorrido de apenas 10 minutos, el cual en caso de un viaje de ida y vuelta representa un aumento del 1.200%, comparado con la tarifa de la carretera vieja.
En la provincia de Puntarenas, el concesionario desde el 25 de junio está cobrando no menos de ¢960 ida y vuelta por el derecho de transitar en muchos casos tan solo cinco kilómetros en la pista entre Orotina y la Costanera Sur, lo cual antes no tenía costo.
Es cierto que existen vías alternas, que le permiten a un viajero evitar los peajes; no obstante, ha habido tantas personas sin capacidad para erogar lo que se exige para las nuevas pistas, que esos caminos libres a menudo se hacen poco prácticos por las presas que presentan.
Por otra parte, los vacíos en obras que garanticen la seguridad, como los puentes peatonales, son parte de los errores que tiene el proyecto desde su diseño. Solo frente al centro de negocios Forum 1 en Santa Ana, diariamente se estima que unas 5 mil personas arriesgan su vida cruzando una autopista por la cual pasan vehículos a 80, 100 o más kilómetros por hora.
A todo lo que está sucediendo en la concesión de Caldera, es necesario agregar otros defectos, como el caso del puente denominado de la “Platina”, que no recibió el mantenimiento adecuado por más de 48 años.
Mientras tanto, pese a que es notorio el tremendo crecimiento residencial y comercial que se ha experimentado en los últimos años en el área entre Forum y Panasonic, no se ha hecho nada para ampliar la carretera de esa zona, donde actualmente es posible perder una hora en presas cada noche en unos cuantos kilómetros.
Todos estos problemas son serios, pero pueden resolverse con solo dos cambios básicos.
Primero, es esencial sustituir la fórmula que actualmente se utiliza para calcular el monto del peaje, por un mecanismo que garantice al concesionario recuperar su inversión pero que a la vez establezca tarifas en montos razonables para el usuario.
Segundo, el Estado requiere más personal profesional y experimentado en la planificación y diseño de la infraestructura vial.
¿Falta de entendimiento o indiferencia? Sea lo que sea, merecemos algo mejor.
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