Enviar
Jueves 2 Mayo, 2013

¿Por qué no hay más vigilancia, si la obligación de la Fuerza Pública y la Policía Municipal es vigilar día y noche?


Edificios históricos poco protegidos

¿Estarán nuestros edificios patrimoniales, todos cargados de historia, resguardados del hampa, especialmente de los delincuentes que caminan por las noches asaltando y haciendo daños, generalmente irreparables?
¿Será que necesitamos el regreso de los rondas de a caballo, con cincha en mano, y los maestros que nos educaron para proteger el patrimonio y los bienes de la nación?
Tenemos en Costa Rica edificios del Estado, particulares, iglesias y muchas otras instalaciones que tienen un incalculable valor pero… ¿serán protegidos como lo reclama nuestra cultura?
En estos días se ha remozado el viejo edificio de la Botica Solera, en San José, el mismo que hasta no hace muchos días, era guarida de vagamundos y drogadictos.
Ahora luce bellísimo, impecable , iluminado pero, con el tiempo podrían regresar estos vagos ya no a dormir, sino para hacer daños a las fachadas del edificio que les sirvió de protección donde cocinaron, hicieron necesidades fisiológicas y todo aquello que les vino en gana hasta quedarse dormidos en el opio y la lubricación de las drogas y el alcohol.


El robo de placas históricas en edificios, monumentos, parques y calles, anuncia que es muy fácil cometer esos delitos una vez que llega la noche y que el patrimonio histórico se queda sin vigilancia de la policía.
En total desprotección nocturna, son vulnerables al delito, porque además, quienes los roban tienen compradores seguros, sea, los famosos topadores que operan a plena luz del día: compran la “Historia de la Nación” irresponsablemente.
En el parque del Café, a escasos metros de la casa de un candidato a la presidencia, la placa del monumento fue robada. Hace años desapareció esa placa de bronce que tenía la descripción histórica de su significado.
En el edificio del Correo y Telégrafos, la vigilancia es nula por la noche, siendo un patrimonio que significa tanto para nosotros. Los daños son menores porque al frente se encuentran los guardas del Club Unión.
Los edificios patrimoniales son rayados por hampones irresponsables que escriben sobre sus paredes frases vulgares. Al llegar el día, están a vista y paciencia de las personas decentes, y de los niños.
La Iglesia de la Soledad, en el Barrio de su mismo nombre, es orinal de los indigentes, pero ahí es de día y de noche. Las paredes del Congreso de la República son dañadas frecuentemente, las limpian y 24 horas después están nuevamente deterioradas.
Las paredes del Museo Nacional ni se diga, un edificio que refleja la cultura y guarda la historia de Costa Rica, frecuentemente, son un asco y la Policía Municipal apenas aparece durante el día, porque en la noche, le temen al “cadejos”.
El monumento a don León Cortés en el Paseo Colón, no tiene la placa de bronce y no se han llevado a los leones laterales por su peso, pues tendrían los ladrones que traer grúa.
¿Qué ha pasado con el monumento al agricultor tirado ahora a un lado del Museo de Arte... en La Sabana. Si es el Patrimonio Nacional, ¿por qué no hay más vigilancia, si la obligación de la Fuerza Pública y la Policía Municipal es vigilar día y noche?

José Eliseo Valverde Monge

Médico