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Estrategia de la compañía se enfoca en cotizaciones de obras a precios competitivos y cumplimiento de plazo de entrega de proyectos
EDICA apuesta a experiencia para capear temporal

• Ante alzas en los materiales, empresa se cuida las espaldas mediante cláusulas de ajustes de precios y anticipos de fondos
• Compañía ofrece incentivos extra a empleados para luchar contra escasez de mano de obra


Karen Retana
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Tras 51 años en el mercado, la constructora EDICA mantiene sus bases fuertes para resistir las sacudidas del negocio inmobiliario.
Este año no es la excepción, ya que el sector constructor se ha visto afectado por la crisis que golpea a Estados Unidos y que ha provocado una mayor cautela a la hora de invertir.
El alza en los materiales de construcción también se considera un factor que ha mermado las decisiones de inversión.
“Los incrementos en los insumos de construcción los hemos enfrentado solicitando a los clientes anticipos de fondos para congelar precios y mediante cláusulas de reajuste de precios”, comentó Mario Lara, presidente de la constructora.
A la crisis estadounidense se suma la llegada de un mayor número de competidores atraídos por la bonanza inmobiliaria de los últimos años, la cual no ha logrado asustar a la compañía que ante tiempos difíciles saca la casta y aprovecha su trayectoria local.
“Cuando se fundó EDICA en 1957 había muchas empresas; de esas solo nosotros y Constructora Meltzer nos mantuvimos y hoy sobrepasamos los 50 años. En el mundo de la construcción la competencia siempre ha sido muy fuerte”, sostuvo Lara.
Parte de la estrategia de la compañía de cara a los competidores es el estudio de los presupuestos de las obras para ofrecer a sus clientes el mejor precio posible, unido a un historial de excelencia en la calidad y cumplimiento en los plazos contractuales para la entrega de las obras.
Precisamente en el proceso de ejecución, la tramitomanía es uno de los procesos más engorrosos y que por lo general atrasa cualquier tipo de obra. Sin embargo, desde la óptica de Lara, la empresa ha tenido “suerte” y orden en cada uno de los procesos que realiza.
“A lo largo de nuestra experiencia se apeló en dos oportunidades, ambas se ganaron. Hemos derrotado a algunos competidores que tratan de atacarnos”, comentó el ejecutivo.
Precisamente, el afán por distinguirse del resto de las constructoras es lo que llevó a EDICA a involucrarse en un proceso de dos años para obtener la certificación ISO 9001-2000. El sistema de gestión de calidad garantiza la excelencia en los procesos de ejecución de los trabajos.
“Es como un exorcismo, muchas etapas del trabajo se realizan por costumbre, pero ahora todo está sometido a procedimiento y definición de normas para cada actividad que realiza la empresa”, sostuvo Lara.
El aumento en el número de jugadores en el mercado también ha avivado la lucha por mano de obra, factor que no se ha convertido en un obstáculo para la empresa, pues aseguran que sus incentivos atraen la fuerza laboral.
Por ejemplo, la edificación del megaproyecto Solarium en Guanacaste representa una gran demanda de operarios. No obstante, parte de los atractivos que dice ofrecer la compañía es el pago de horas desde el momento en que el trabajador toma el bus para dirigirse a la obra hasta que regresa a San José.
“El tiempo que se tarda en transportar al personal es tomado como tiempo de trabajo, también se les brindan excelentes instalaciones para dormir, cinco tiempos de alimentación y área de juegos”, comentó Lara.
Además de Solarium, la compañía construye el hotel Hilton Garden Inn de 169 habitaciones y dos edificios de oficinas con apartamentos.
La demanda que generan estos proyectos a EDICA mantiene a la fuerza laboral oc
upada al ciento por ciento.
A ellos se suma la construcción del Hospital de Heredia, un tipo de obra en la cual la emp
resa mantiene una fuerte inclinación. Prueba de ello es que en 1959 construyó el Hospital Nacional de Niños, Dr. Carlos Sáenz Herrera proyecto que se convirtió en insignia para la compañía constructora.
En ese entonces, el valor de la obra fue de ¢14,5 millones, cifra muy por debajo a la que hoy costará el centro médico en Heredia valorado en $85 millones.
“Estamos corriendo a toda máquina, para entregar puntualmente la obra”, señaló Lara.
El nuevo hospital sustituirá al San Vicente de Paúl, que entró en funcionamiento en 1890 y atiende con muchas limitaciones a cientos de pacientes.
De no existir imprevistos, la obra beneficiará a unos 500 mil habitantes de la provincia.






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