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Cruce de declaraciones entre gobiernos tensa relaciones

Ecuador y Colombia lejos de reestablecer lazos

Canciller ecuatoriana calificó de “cínicas” las declaraciones del ministro de defensa de Colombia


Quito
EFE

Ecuador y Colombia se encuentran cada vez más distantes de una rápida reanudación de sus relaciones diplomáticas, a raíz de la confirmación de que hay un ecuatoriano entre los muertos que dejó la incursión colombiana del 1 de marzo pasado.
La confirmación de que el cadáver del que se creía era un cabecilla de las FARC, abatido en la operación militar colombiana en Ecuador, corresponde a ecuatoriano aumentó el cruce de declaraciones entre funcionarios de ambos países y la tensión bilateral.
Las autoridades ecuatorianas habían expresado previamente su intención de reanudar las relaciones en breve, posiblemente este mismo mes, pero esperaban “señales positivas” de Colombia.
Tras las declaraciones del titular de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, quien consideró ayer “legítima” la acción contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, Quito considera que el ministro ha enviado “señales muy poco confiables”.
Según el Gobierno ecuatoriano, las palabras de Santos no ayudan al deseo expresado ayer por el canciller de ese país, Fernando Araújo, de acelerar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Ecuador, rotas desde hace casi un mes.
La crisis surgió en la madrugada del pasado 1 de marzo, cuando fuerzas militares colombianas, usando alta tecnología -según Quito-, bombardearon un punto en la selva amazónica ecuatoriana donde las rebeldes FARC habían instalado un campamento clandestino.
Al menos 25 personas murieron en el ataque, entre ellos el portavoz internacional de las FARC, “Raúl Reyes”, cuyo cadáver fue llevado a Bogotá junto con otro que se creía que era el del ideólogo del grupo “Julián Conrado” y que resultó ser de un ecuatoriano.
El Grupo de Río rechazó el 7 de marzo la incursión colombiana y la violación de la soberanía ecuatoriana, y 11 días después lo hicieron los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, pidió disculpas a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, por la violación territorial, pero posteriormente surgieron desde Bogotá informaciones que pretendían vincular al Gobierno de Ecuador con las FARC.
Para el Gobierno de Correa, Colombia intenta, con esa “campaña mediática”, pasar de victimario a víctima de un problema que es suyo, pues, en opinión de Quito, la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares son fenómenos colombianos, no ecuatorianos.
Correa descartó tajantemente las acusaciones y, pese a que dio por superado el incidente en la cumbre del Grupo de Río celebrada en República Dominicana, mantiene rotas las relaciones con Bogotá hasta que haya “señales” que permitan dar vuelta a esa página.
La canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, afirmó ayer que las declaraciones “prepotentes” y “guerreristas” del ministro Santos dificultan un rápido restablecimiento de los lazos.
Salvador calificó de “cínica” la actitud de Santos y dijo que el hecho de que el ministro invocase la legítima defensa como justificación para el ataque colombiano, “amenaza a la paz no sólo de Ecuador, sino del hemisferio”.
“Ecuador ha respondido con mecanismos pacíficos” dentro de “los canales del derecho interamericano y el derecho internacional” y, por ello, ha solicitado al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que actúe de inmediato como “facilitador” en el acercamiento entre los dos países, dijo.
Sólo si esa “facilitación” fracasara, “Ecuador recurriría a otras instancias de la propia OEA” para que se haga justicia ante un ataque de un Estado extranjero, remarcó Salvador.
Además, la ministra calificó de “ilegítimo” el hecho de que un cadáver extraído del sitio bombardeado por Colombia pertenezca al ecuatoriano Franklin Aisalia Molina y rechazó, hasta que sean comprobadas, las informaciones “no verificadas” de Colombia de que era miembro de las FARC.
Colombia debería dar “señales claras de transparencia y seriedad, no con supuestos, sino con la verdad”, para que se facilite el acercamiento entre ambas naciones, insistió.
También la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), con sede en Quito, se dirigió a Insulza para denunciar las declaraciones de Santos, que a su juicio “pretende imponer un precedente nefasto para la vigencia de los principios de inviolabilidad de las fronteras y de soberanía de los Estados”.

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