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Economías intentan evitar lunes negro

Responsables de finanzas de las principales economías del mundo mantuvieron este fin de semana intensos contactos telefónicos para intentar evitar un desplome de los mercados hoy lunes, tras la rebaja histórica de la calificación de la deuda de EE.UU. y los temores a una recesión.
Los gobiernos temen que la degradación de la nota de la deuda de EE.UU. llevada a cabo el viernes pasado, tras el cierre de los mercados, por la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's (S&P) actúe como un gatillo para un "lunes negro" en los mercados, cuyo desplome estaría motivado, según los expertos, por la incertidumbre sobre la recuperación de la economía mundial.
S&P rebajó la calificación que asigna a EE.UU. de una AAA a una AA+ y se trata de la primera y única vez que ha sido degradada la nota de la deuda de la primera economía mundial.
Los contactos telefónicos entre los líderes europeos y el presidente de EE.UU., Barak Obama, comenzaron ya el viernes por la noche, tras una semana pésima en los mercados financieros.
El sábado continuó y se amplió el cruce de llamadas y conferencias telefónicas a nivel de altos responsables de Finanzas del G7 y G20, grupo este último que trataba de acordar una declaración para difundirla antes de la apertura de los mercados asiáticos.
El consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE) celebró ayer una teleconferencia con carácter extraordinario para discutir sobre la compra de deuda soberana de España e Italia, que han sufrido ataques especulativos en las últimas semanas, dijeron a Efe fuentes financieras en Fráncfort.
Y, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, difundieron ayer un comunicado conjunto en el subrayaron que la aplicación "rápida y completa" de las medidas anunciadas por España e Italia para enderezar sus finanzas y mejorar su competitividad es "esencial para restaurar la confianza de los mercados".
Sarkozy y Merkel abogaron también por una aplicación "rápida" de los acuerdos de la cumbre europea del pasado 21 de julio sobre el segundo rescate griego y la ampliación de las facultades del fondo europeo de rescate, y apostaron porque los trámites parlamentarios en sus dos países estén superados antes de finales de septiembre.
El viernes pasado la prima de riesgo de España e Italia volvió a dispararse por encima de los 400 puntos básicos antes de cerrar por debajo de los 375.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció el mismo viernes una aceleración de las medidas de austeridad y reformas económicas en el país, y dijo que en su conversación con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, se acordó la celebración de una cumbre urgente del G7 de Finanzas, que en un principio estaba prevista para el 9 y 10 de septiembre próximos en Marsella.
El ministerio de Finanzas de Corea del Sur informó de que en el G20 se buscaba un consenso, mientras que un funcionario del mismo explicó a la agencia local Yonhap que "si la declaración se emite de manera que aumente la confianza de los inversores hacia los bonos estadounidenses, eso podría contribuir a la estabilización del mercado".
Los contactos se producen tras una pésima semana en las principales bolsas europeas con caídas de un 13,12% en la de Milán; un 12,89% en la de Fráncfort, un 10,73% en la de París y 10% en la de Madrid, además de un 7,75% del Dow Jones de Industriales en el mercado de Nueva York, ante la creciente incertidumbre sobre la recuperación de la economía global.
El representante en Europa de S&P, Jean-Michel Six, dijo el domingo desde París a la emisora France Info que la agencia no prevé una "reacción estrepitosa" a su decisión, al justificarla alegando "la debilidad de la recuperación económica" y "factores políticos" que ponen en duda la eficacia de la toma de decisiones en EE.UU.
También, el jefe global de S&P, David Beers, en declaraciones a la cadena de televisión "Fox", intentó restar importancia al impacto en los mercados de la degradación de la nota de EE.UU., y aseguró que lo que más preocupa a los mercados es "la percepción global de que la economía mundial podría estar ralentizando".
Por su parte, el director general de S&P, John Chambers, recordó en declaraciones a la cadena "ABC" que la agencia de calificación podría realizar una segunda degradación de la deuda de EE.UU. en los próximos 6 a 24 meses si empeora la situación fiscal del país.
A ese respecto, al rebajar el viernes la calificación de la deuda de EE.UU., S&P indicó que la nota está acompañada de la perspectiva "negativa", lo que implica que podría volver a ser rebajada en los próximos dos años.
La primera reacción se ha vivido en la sesión del domingo, en la bolsa de Tel Aviv, que ha perdido cerca de un 7% y ha tenido que suspender la sesión para amortiguar la caída, anticipándose a lo que se teme que se repita el lunes en los principales mercados del mundo.

Redacción Internacional
EFE

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