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El vértice de las tareas que tiene por delante el país se debe lograr sin eufemismos, lo que requerirá una negociación política y social inteligente

Economía de cara a 2010

Está claro que el país necesita conservar en el mediano y largo plazo una inflación y tasas de interés más bajas que contribuyan a impulsar proyectos que hagan crecer la producción nacional.
La reaparición de un problema fiscal es un freno para tener un crecimiento alto, estabilidad cambiaria y baja inflación. De ahí que el país deberá solucionar el próximo año el incipiente déficit antes de que se convierta en una brasa en manos de las autoridades económicas.
Esta, “per se”, no es una fórmula mágica ni se puede reducir al simplismo de su planteamiento. Creemos sin embargo, que la agenda económica definida hoy contiene algunos temas de alto impacto en el sector productivo. Uno es la necesidad de fortalecer la inserción internacional, avanzar en competitividad, inversión en recursos humanos, infraestructura y frenar la tramitomanía.
Junto a esto, debe avanzarse en la solución del problema fiscal y la modernización del sistema financiero. Estos asuntos plantean decisiones que deben ser adoptadas por los partidos que participan en las próximas elecciones.
Llamamos la atención sobre este punto porque es objeto de conferencias, análisis y foco de atención de organismos multilaterales como el Fondo Monetario y el Banco Mundial, agencias, fundaciones e instituciones de asistencia.
Al margen de eso, el vértice de las tareas que tiene por delante el país se debe lograr sin eufemismos, lo que va a requerir una negociación política y social inteligente, con resultados reales y efectivos para el país.
En momentos en que urgen estas medidas, sin duda se va a necesitar de una gran capacidad de negociación política.
La urgencia empresarial que se plantea por estos instrumentos, es algo que se tendrá que dilucidar a partir de una negociación en que las partes tendrán que ceder. Son elementos que en todo caso abren un enigma sobre el contenido y velocidad con se puedan ejecutar las reformas que necesita Costa Rica.
Por eso creemos que estos resultados se deben procurar con el concurso de todas las fuerzas vivas del país, que de manera patriótica y objetiva lleven a cabo planes sectoriales de desarrollo, consultando las circunstancias nacionales internas de cara a la realidad mundial.
Vistas así las cosas, la nación enfrenta el desafío de reactivar las tasas de crecimiento, integrarse en el comercio internacional, reformar el Estado para mejorar la eficiencia y transparencia, y combatir problemas sociales como la pobreza, el desempleo y las desigualdades. Llevar todo esto a buen puerto, es parte de lo que los costarricenses se merecen.
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