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Domingo, 16 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Dudamos del romanticismo de Arriola

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 26 noviembre, 2018

Martín Arriola, renunció al “gordo” navideño.

Al Club Sport Cartaginés llegó billete y del bueno.

¡Ni lo duden!

Olvídense los románticos e ingenuos de que su director técnico, Martín Arriola decidió seguir en el club “ilusionado por el proyecto” y por cumplir el “sueño de hacerlo campeón”.

Don Martín se pegó el “gordo navideño” con todo y serie y renunció a cobrar el premio y eso merece reconocimiento, pero el argumento que dio el estratega, para explicar por qué decidió seguir no tiene sustento.

Vamos a ver.

¿Qué se hizo Alejandro Larrea, asistente técnico de Óscar Ramírez, en el largo proceso eliminatorio que terminó con la temprana eliminación del Mundial en Rusia?

¿Cuántos millones de colones se ganó? Muchos.

¿Cuántos viajes alrededor del mundo realizó? Muchos.

¿Cuántas críticas o cuestionamientos recibió por su trabajo? Mínimas, diríamos que ninguna.

¿Fue supervisado su trabajo profesional? No.

¿Rindió cuentas? Tampoco.

En otras palabras: convertirse en asistente técnico de una Selección Nacional es una ricura. Se gana buen billete, no te bajas del avión, nadie se mete con uno y no se dan cuentas a nadie.

A eso y muchísimo más, renunció Martín Arriola por su “sueño” de seguir en el Cartaginés, para hacerlo campeón.

¡Sí! En el querido Club Sport Cartaginés, sumergido desde hace rato en todos los problemas económicos y financieros del planeta fútbol conocidos.

¿Por qué renuncia don Martín a los goces de Europa, para vivir en la incertidumbre que rodea al histórico Cartaginés?

Solo hay una respuesta.

Don Daniel Gendrón, canadiense y nuevo gerente del Club, tuvo que asegurarle a Arriola un sustento económico cuantioso, que lo motivara a renunciar a ser el asistente técnico de Gustavo Matosas.

No dudamos un segundo de que al técnico del Cartaginés, se le presentó una oferta económica atractiva, que lo tentó a mantenerse en el club y renunciar a los privilegios de lo que sería su nueva función.

La decisión de Martín Arriola es aplaudible, honesta, profesional y responsable y sí va a ganar buena plata, pues se lo merece, pero no nos vengan con cantos de sirena románticos.

Hay billete en Cartago: ya firmaron a los íconos Paolo Jiménez, Néstor Monge y Jameson Scott, ficharon a Erick Cabalceta y Felipe Chaves.

Además… ¿cuántos millones de colones tuvieron que desembolsar para retener a Marcel Hernández y liberarlo de los tentáculos de los tres grandes?

Todo esto se logra con dólares. No hay otra.

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