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Viernes 4 Noviembre, 2011

Drama en Washington

El congreso de los Estados Unidos de América, impulsado por el partido Republicano, está debatiendo una ley que sancionaría a China debido a que sigue manteniendo subvaluada su moneda. La propuesta permitiría a las empresas estadounidenses iniciar procedimientos legales para lograr indemnizaciones debido a monedas “desalineadas”. Los americanos argumentan que China sigue fortaleciendo sus exportaciones a expensas de los Estados Unidos y otros países. Sin embargo, a pesar de la actitud de China, lo que los congresistas pretenden no es más que reforzar la campaña electoral de los candidatos republicanos para tener con qué enfrentarse, ante las masas, a un desempleo que no baja del 9%.
La medida no suena tan diferente a la ley “Smoot-Hawley” que salió de control en el congreso y entró en vigor contra los socios comerciales de Estados Unidos cerca del año 1930. Para aquel entonces, la economía americana estaba deslizándose hacia lo que sería su peor crisis moderna (solamente comparable con la última que hemos vivido) y luchaba contra la deflación. Se decidió imponer aranceles excesivos a las importaciones (incluyendo las de Canadá) a manera de combatir productos baratos y mantener la estructura de costos en las empresas con miras a prevenir una caída en los salarios.
El resultado fue el menos esperado en Estados Unidos y el más coherente para los demás países: los socios comerciales respondieron elevando aranceles a los productos americanos. La combinación de esto con el anterior desplome de los mercados financieros, la acumulación de créditos incobrables para distribuir riqueza y un incremento súbito a los impuestos contribuyeron para el descalabro que llevó a que el comercio internacional se redujera en una quinta parte a nivel global, entre 1929 y 1933, al medirlo como crecimiento compuesto o en 60% al comparar solamente 1933 contra 1929.
Los políticos americanos actuales no ignoran ese pasado y la propuesta no tiene seguro llegar a ser ley. Sin embargo, la política económica del país sigue secuestrada por la rivalidad entre Republicanos y Demócratas. Mientras eso ocurre, la industria se encuentra afligida con la transición hacia una economía de servicios en la medida que los empleos manufactureros se trasladan hacia países más baratos. La capacidad del gobierno para absorber el desempleo está limitada debido a un nivel de endeudamiento bruto, excediendo el 100% del PIB (y agravado por la insuficiencia de los ingresos), que ya se parece al visto durante la Segunda Guerra Mundial cuando rondó el 116% del PIB en 1945.
Los mercados financieros se están acostumbrando a valorarse según los titulares sobre la crisis Europea o el crecimiento en los Estados Unidos. Más allá, un estudio reciente realizado por la prestigiosa firma consultora McKinsey revela algo más: tomará cerca de 60 meses recuperar los empleos perdidos luego de la última recesión cuando antes esto tomaba un promedio de seis meses.

Eduardo Ordóñez Bueso
Analista financiero de AMBA Research