Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 18 Enero, 2016

 Mientras que Noruega crea bienestar, oportunidades y una sociedad más próspera y equitativa con el desarrollo de su gas natural y su petróleo, la política actual de Costa Rica, enfocada en la importación de sus crecientes necesidades petroleras, crea riqueza en otros países, en lugar de crear esta riqueza aquí

Dos políticas, dos resultados (II)

En muchos países, como Noruega, se tiene claro que “en la civilización moderna, la disponibilidad de energía está fuertemente ligada al nivel de bienestar, a la salud y a la duración de vida del ser humano”.
La evidencia muestra que “en gran medida este país les debe su prosperidad a los yacimientos de petróleo y de gas natural”, los cuales han hecho que “Noruega sea uno de los países más ricos del mundo”.
Estos recursos propios, desarrollados y usados responsablemente, les permiten a los noruegos vivir una vida más próspera y más solidaria, y tener uno de los niveles más altos en el Índice Mundial de Desempeño Ambiental, mucho más que Costa Rica, que importa todas sus necesidades petroleras.
Mientras surgen los nuevos combustibles de bajo costo y ambientalmente superiores, los noruegos potencian su desarrollo económico, social y ambiental con los recursos propios y fortalecen su posicionamiento futuro.
Entre muchas otras cosas, desarrollan una infraestructura vial de clase mundial (carreteras, ferrocarriles, metros, aeropuertos, puertos, etc.), una economía fuerte, una seguridad social bien financiada con hospitales modernos, un sistema de educación pública de primer orden, fondos de pensiones sólidos y una policía bien equipada y financiada.
Con la riqueza de su subsuelo y su manejo responsable en la superficie, este país ha logrado una ruta de prosperidad mundialmente reconocida, enfocada en el desarrollo sostenible, el desarrollo humano, el bienestar, la igualdad, la distribución de la riqueza, y la sociedad de la información y del conocimiento. 
En Costa Rica, por el contrario, la política actual busca que los recursos y el bienestar, que generan nuestro amplio y creciente consumo petrolero, se quede en el extranjero y no en el país, ya que se insiste en importar toda esta energía y en dejar en el exterior la riqueza que se genera.
Como resultado, el consumo nacional de los caros derivados de petróleo importados crecerá aceleradamente en los años a venir. Solo en los primeros 11 meses del año pasado este consumo “creció un 6,8%”.
Y “la capacidad de almacenamiento petrolero aumentará 1 millón de barriles en el 2016”, para llevarla “a un volumen cercano a los 5 millones”.
Se considera además que “estas obras de almacenamiento son un complemento fundamental a la ampliación de la Terminal Portuaria Petrolera que se construye en el Caribe, la cual permitirá recibir embarques de mayor tamaño y por tanto mayor volumen de productos” derivados de petróleo.
Mientras que Noruega crea bienestar, oportunidades y una sociedad más próspera y equitativa con el desarrollo de su gas natural y su petróleo, la política actual de Costa Rica, enfocada en la importación de sus crecientes necesidades petroleras, crea riqueza en otros países, en lugar de crear esta riqueza aquí.
Tampoco se busca desarrollar el gas natural nacional, combustible que desplazará al petróleo en el futuro porque es mucho más barato y ambientalmente superior.