Dos fenómenos destructores
Enaltecido en casa ajena, el base Stephen Curry borró de la cancha a su rival James Harden que se vio asombrado ante la grandeza del Warrior. RONALD MARTINEZ-AFP/LA REPÚBLICA
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Dos fenómenos destructores

Stephen Curry y LeBron James encaminan a sus equipos a una final soñada

Dos sujetos andan sueltos haciendo estragos en la NBA, derribando al mejor estilo de un demoledor los sueños de ciudades que buscaban hacer historia y regresar a una Final, pero Stephen Curry se encargó de dejar al borde del abismo a los Rockets de Houston mientras LeBron James hizo lo mismo con los Hawks de Atlanta.
El sábado anterior, Curry y sus Warriors vaciaron el Toyota Center antes de tiempo. Ya en el último cuarto y ante la superioridad mostrada por el base y su equipo, un goteo de espectadores empezó a desalojar el pabellón al maltratarlos por 115-80 y desbalancear la serie 3-0.


En 48 minutos de partido, el MVP quebró cuanta racha se le ponía en frente. Primero al romper el récord que poseía Reggie Miller con mayor cantidad de canastas de 3 puntos en postemporada (58), esto en 22 juegos. El “Splash Brother” tiene 64 en solo 13 partidos y aún le quedan muchas palizas por dar.
Hay que tomar en cuenta que el base pocas veces sabe lo que es sumar minutos en el último cuarto, su capacidad de solucionar los partidos antes de llegar a esa instancia le permite descansar y dejar de sumar mayor cantidad de puntos.
Sus lanzamientos siguen atinados, aquellas agraciadas parábolas que enaltecen los cielos y destruyen la voluntad de muchos hombres. Curry se sumergió en un frenesí, siendo de los mejores tiradores que el deporte ha visto; con una eficiencia comparable con la de su majestad Larry Byrd.
De esta manera los Warriors están a una victoria de ganar su boleto a las Finales y regresar a esta instancia después de 40 años.
Al otro lado del país, LeBron James y los Cavaliers de Cleveland también están a un paso de dar sentencia al liderar la serie 2-0 ante Atlanta; anoche los Cavs como locales recibían a sus rivales por el juego 3.
Con todo esto, los actuales “Playoffs” no están entre los más memorables, sin embargo el Curry vs. James ofrece la posibilidad de redención.
Curry ganó el premio al MVP pero James sigue siendo el mejor jugador del planeta, la fuerza más implacable del orbe, siempre al acecho y destruyendo cualquier cuento de hadas.
Si Golden State se desploma en las Finales y si James se eleva para darle a Cleveland un título, esta temporada será recordada en su nombre como el hombre que todo lo convierte en oro.
Poco a poco los mundos se alinearán y tendremos a dos estrellas frente a frente en una batalla intergaláctica, con un Curry que poco a poco saca a la luz su instinto asesino, su lado oscuro, haciéndole ver a Houston que les traerá un infierno si lo provocan.
Por el momento LeBron está latente, esperando el momento de la verdad y por el otro lado Stephen Curry sabe que para llegar a la grandeza y tenerlo todo, siempre habrá un hombre interponiéndose en el camino.


Walter Herrera
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