Dos caminos para ampliar la Ruta 32
Construir una carretera rentable con productos de última tecnología sería posible, comentó Guillermo Ulate, director comercial de Cemex. Esteban Monge/La República
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Construir carretera más barata, proponen empresarios privados

Dos caminos para ampliar la Ruta 32

Aprobar crédito chino para modernizar vía es el plan del Gobierno

Ampliar la Ruta 32 será posible con el crédito chino o sin él. Una nueva propuesta pretende desarrollar el proyecto en la fase de diseño, financiamiento, construcción y mantenimiento de la carretera a un costo menor de la oferta que promueve el Gobierno.
Impulsar la generación de 1.500 puestos de trabajos nacionales durante la construcción de la vía, además de los beneficios en cadena, es parte del impacto positivo que desean generar los empresarios privados que promueven la iniciativa.
Aunque todavía no se tiene el precio definitivo de la obra, los empresarios estiman que será mucho más bajo que el crédito chino por $485 millones que está en la Asamblea Legislativa.
Existen dos opciones reales, financiadas y listas para ser implementadas en los próximos años que permitan modernizar la abandonada carretera entre la capital y Limón.
Desarrollar la ruta mediante una licitación, fideicomiso o participación público – privada serían las tres alternativas para que el proyecto de los empresarios sea realidad.
“Lo que buscamos es abrir una puerta al Gobierno, que conozcan la propuesta y quiénes están involucrados en la iniciativa. Queremos que el país sepa que hay formas para hacer la carretera más barata y de buena calidad”, explicó Gustavo Camacho, vocero de los empresarios.
La propuesta incluye la ampliación a cuatro carriles entre el cruce de Río Frío y la entrada a Limón, además de la construcción de 36 puentes y 23 pasos peatonales.
Dar mantenimiento por una década es otro de los compromisos que asumirían las empresas.
Se trata de las compañías Traesa, Pedregal, Desarrollos Mega, Cemex, Productos de Concreto y Codocsa, esta última es la encargada de la construcción de los puentes gemelos en la Circunvalación y de las mejoras en el puente de la Platina.
El gran vacío de la oferta presentada por los empresarios es que todavía no pueden dar un precio para la carretera.
“No tenemos el costo final porque aún no están hechos los diseños, pero nuestros cálculos y los estudios hechos por expertos de nuestras empresas permiten saber que serían menores al préstamo que se tramita en la Asamblea”, agregó Camacho.
Por otra parte, el crédito con el Banco de Exportaciones e Importaciones de China por $485 millones enfrenta una fuerte oposición en el Congreso.
Supuestos roces de inconstitucionalidad y el posible riesgo de adquirir una parte en dólares y otra en yuanes mantienen en suspenso la aprobación del financiamiento.
Para que la propuesta china camine y se logre ampliar la Ruta 32 es necesario que los diputados aprueben el endeudamiento.
Con ese dinero, se financiaría el contrato firmado entre el Conavi y la empresa china CHEC, que debe diseñar y construir la ruta bajo el sistema de llave en mano, es decir, que la obra se entrega finalizada.
La posibilidad de que la constructora china traiga al país mano de obra oriental y reduzca las oportunidades de generar empleo durante la construcción son otros puntos que generan molestia entre los opositores.
Mejorar la infraestructura vial hacia el Caribe es una urgencia nacional para garantizar competitividad en el transporte de mercancías y sobre todo para el desarrollo de Limón.
El proyecto del préstamo chino y la contratación de CHEC, representan la primera alternativa —y la más avanzada— para lograr que esa obra se convierte en realidad.
Durante los últimos cuatro meses, se aclararon dudas y se presentaron documentos por parte del MOPT para defender la propuesta.
Con la iniciativa privada, se abre una segunda posibilidad para que la carretera se construya.
El dinero podría salir del Banco Nacional o el Banco de Costa Rica, que financiarían bajo la figura de fideicomiso o licitación.
La diferencia entre ambas opciones se centra en la garantía y el mantenimiento de la obra. Mientras los chinos construyen, entregan la obra y se van del país; las empresas privadas nacionales se encargarían de la ruta por diez años.

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Manuel Avendaño
[email protected]
@MavendanoLR

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