Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 23 Noviembre, 2011


¿Dónde están los indignados ticos?


Esta semana me di cuenta de que hay cuatro escuelas públicas, las únicas en todo el territorio nacional, que dan clases en tres turnos. Los niños asisten por tres horas y media diariamente, pero tomando en cuenta que hay dos recesos y que se usa tiempo para pasar la lista, la instrucción se imparte por dos horas diarias. El Ministerio de Educación Pública está garantizando con esta práctica que miles de niños de las escuelas Rincón Grande de Pavas, Sector 7 de Los Guidos, Finca La Caja en La Carpio y Tejarcillos de Alajuelita terminen en la extrema pobreza, igual como están en la actualidad. Me he enterado de que solo excepcionalmente logran los educandos de estas cuatro escuelas pasar al colegio; no están preparados. ¿Qué están haciendo los diputados que supuestamente representan al pueblo frente a esta situación?
¡¡Me siento indignado!! ¿Por qué no han llamado al ministro Leonardo Garnier a cuentas y exigido una solución inmediata? Si no puede construir y ampliar las escuelas, debería dar transporte gratuito a otras escuelas donde hay campo. Jamás debería permitir dos horas de clases diarias
También la semana pasada las cirugías de la Caja se suspendieron por una huelga de anestesiólogos. ¿Quiénes son los afectados? Las personas que no tienen recursos para pagar el servicio en uno de los cada vez más usados hospitales privados del país; terminan obligados a esperar para ver si los jerarcas les resuelven el problema.
¡¡También me siento indignado con esto!! ¿Por qué no ha remitido Ileana Balmaceda estos pacientes a la Clínica Bíblica o al Hospital CIMA, para citar dos de varios, para que los operen? Frente al desorden de la Caja, que pague esa institución el servicio fuera. ¿Qué está esperando? Ella tiene la potestad de hacerlo.
Estos son dos ejemplos donde el estado está fracasando frente a su obligación de dar igual oportunidad a todos los habitantes. El estado solidario se ha perdido frente a los abusos de los mandarines que ahora manejan la burocracia nacional, y en especial el Poder Ejecutivo. Estos y otros ejemplos no tienen que ver con la falta de recursos; es satisfacción con la situación actual y desinterés en su misión como servidores públicos de los jerarcas que provocan estos tipos de problemas.
Hay otros ejemplos de situaciones que deberían provocar indignación en todos. Francisco Jiménez prometió en agosto que si no comenzaba a trabajar el concesionario en la Bernardo Soto en dos meses se rescindiría el contrato; el estado se encargaría de realizar las obras. Dijo el mandarín de obras públicas que ya estaban avanzadas suficientemente las expropiaciones para permitir comenzar las obras. ¿Qué están haciendo los diputados? ¿Cuándo convocan a Jiménez para exigirle que cumpla con sus responsabilidades?
Escuelas colapsadas, servicios de salud deficientes, carreteras en trizas, ríos convertidos en cloacas, puentes inseguros, transporte público un abuso para los usuarios; ¿cuánto más podrá tolerar el pueblo?
¿Cuándo aparecerá un movimiento de “indignados” que ocupen los espacios públicos exigiendo cumplimiento a los elegidos y a los “servidores” públicos?

Carlos Denton
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