Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 1 Febrero, 2017

Donald Trump y el libre comercio

El nuevo presidente de Estados Unidos no es un amigo del libre comercio; ha anunciado que es su intención revisar y quizás renegociar todos los tratados vigentes de este tipo que ha suscrito Washington. Ha comenzado con el NAFTA, el acuerdo entre su país, Canadá y México. Queda por verse si también formalmente solicitará la reconsideración del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Costa Rica y los otros países centroamericanos, conocido como CAFTA.

La verdad es que este último acuerdo, que provocó tanto ruido en el país en 2007 es para Estados Unidos de poca consecuencia económica comparado con otros. Es posible que no tendrá Trump tiempo para llegar a renegociarlo en su primer periodo constitucional.
Un argumento en contra del libre comercio de Trump es que provoca el éxodo de grandes cantidades de empleos estadounidenses a países con una mano de obra más barata, dejando a trabajadores norteamericanos cesantes. Ha prometido la devolución de esos empleos a estados castigados fuertemente como Michigan, Ohio, y Pensilvania y tiene el apoyo de los sindicatos principales, incluyendo los Teamsters y el AFL/CIO.
Recuerdo cuando llevé a un amigo líder sindical de Ohio a varias zonas francas que albergaban a empresas estadounidenses; me dijo “ya he visto con mis ojos propios a donde se fueron empleos que antes estaban en mi estado.”
Se debe notar que es probable que los sindicatos estadounidenses aportaran recursos económicos al movimiento anti-CAFTA durante la campaña del referendo. Buscaron organizaciones ticas, incluyendo los sindicatos nacionales del sector público, que lucharon fuertemente contra el TLC y la creación de empleos en Costa Rica. Afortunadamente no prosperaron sus esfuerzos.
Ahora cabe preguntar si ¿los sindicatos costarricenses del sector público se solidarizarán de nuevo con sus homólogos estadounidenses, con Donald Trump y con el Partido Republicano para emascular el CAFTA y lograr el cierre de las industrias y comercios que llegaron a Costa Rica a merced del TLC? ¿Marcharán los estudiantes universitarios para demostrar su solidaridad con Trump y los sindicatos estadounidenses en su adversidad al TLC? Para estos y otros es una oportunidad de revivir las batallas de hace una década y traerse abajo la victoria de los que favorecieron al CAFTA.
Otra de las objeciones de Trump a los tratados de libre comercio que firmaron varios de sus antecesores de ambos partidos es que Estados Unidos cedió demasiado en las negociaciones. Puede ser que tenga razón porque cuando promovió el país norteamericano el CAFTA, por ejemplo, lo hizo bajo el lema “Trade not AID.” La idea fue que en vez de regalar dinero para programas que facilitan el crecimiento económico en los países de la región lo que hizo Washington fue abrir su mercado a empresas locales incluyendo costarricenses. También permitió que empresas estadounidenses se establecieran en el territorio nacional, creando empleos.
Si Estados Unidos insiste en abrir renegociaciones, ¿cómo reaccionará el presidente Luis Guillermo Solís, que con su partido político fue un fuerte opositor al CAFTA?
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