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Sábado 10 Mayo, 2014

Como dice usted, doña Laura: Hemos cumplido, con el reciente cambio y la no reelección del PLN, gracias a usted, iniciamos a llamar a los mejores a gobernar


Doña Laura, ¿sabe cuándo?

No puedo olvidar aquella dama que vestía un hermoso traje blanco, en medio de su peculiar familia ella ponía de prendedor su sonrisa, doña Laura sería la primera mujer costarricense en ascender a la Presidencia de la República una conquista más para la mujer costarricense que se sumaba a la ganada el 20 de junio de 1949 cuando la Asamblea Constituyente incluyó el otorgamiento del voto a las mujeres.
Mi voto fue por ella porque era mujer, qué orgullo ver en la Primera Magistratura una de ellas, de aquellas que lavaban “ajeno”, de aquellas que en la actualidad salen a dar la lucha porque son jefas de hogar. Claro está nos hicieron creer en un escenario y una buena fotografía para que ella ocupara la silla de Zapote.
No es doña Laura la culpable, los culpables fuimos los que la votamos, los que creímos que “la mesa estaba servida”. Así como don Rafael Ángel Calderón Fournier se equivocó con el Dr. Rodolfo Hernández, usted don Óscar Arias se equivocó con doña Laura Chinchilla Miranda.
El título más grande y difícil de ganar es el de señor o señora, y doña Laura con sus desplantes se alejo de él.
Doña Laura, ¿sabe cuándo? Cuando en Alajuelita luego de repartir regalos de Navidad un costarricense le pidió ayuda para tener techo digno y usted le dio la espalda. ¿Recuerda doña Laura minutos antes cuando hablaba en una entrevista demostrando que le molestaban las amenazas de bloqueos de los vecinos de está zona?
¿Sabe doña Laura, cuándo? Cuando nos reunimos y cantamos ufanos la egregia memoria de “aquel de la patria soldado inmortal” y usted nos alejó en medio de policías, y entre usted y nosotros muchas personas afines al municipio para que no le molestaran con reclamos a su pasar. ¿Recuerda el rostro de Bernal Jiménez ese día?
Doña Laura, ¿sabe cuándo? Cuando en Cartago no celebró su última sesión solemne como Presidente, ni cantó como es la costumbre en la Vieja Metrópoli el Himno Nacional al ser las 6:00 p.m. para celebrar la mayor fiesta, la Independencia de la Patria.
¿Sabe doña Laura, cuándo? Cuando sus ministros y jerarcas se equivocaban y usted los justifica con “lamentables errores”.
Doña Laura, ejercer la Primera Magistratura de la República es un honor, y cuando el llamado es de las siete provincias, el pueblo espera que ese honor se vuelva un deber. Y eso no lo enseñan en las clases de ciencias políticas.
Qué más honorable que representar al costarricense, al campesino, al estudiante que dejó su pueblo para estudiar en “San José” porque aún no hemos sido capaces de educar a nuestros jóvenes que viven en zonas rurales.
La tarea es grande, hay mucho que volver a empezar, de su administración aprendemos los políticos que este maravilloso país tiene un pueblo fuerte, los ciudadanos aprendimos a elegir los mejores, como dice usted doña Laura: Hemos cumplido, con el reciente cambio y la no reelección del PLN, gracias a usted iniciamos a llamar a los mejores a gobernar.

Erick Quesada