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Martes 13 Noviembre, 2012

Todos los partidos necesitan más Albertos Cañas, que funjan como reserva moral y ética inteligente


Don Alberto Cañas, un activo nacional


Don Alberto Cañas es un valioso activo del Partido Acción Ciudadana, pero sobre todo es un activo nacional, su dignidad, su compromiso con la verdad y la honestidad, nos pertenecen a todos los que aspiramos a que la política deje de ser un día a día, un nadadito de perro, y sea la arquitectura de Costa Rica, a largo plazo y con justicia y desarrollo.
Don Alberto no necesita un partido para validar sus opiniones, ni para tener un andamio que sostenga sus ideas. Al contrario, todos los partidos necesitan más Albertos Cañas, que funjan como reserva moral y ética inteligente, pero no una reserva inmóvil como lingotes de oro, sino como una reserva dinámica detrás de la línea del frente para intervenir cuando la corrupción o el clientelismo amenacen con romper ese frente.
Don Beto Cañas es el siglo de Costa Rica, es el diez por ciento de un milenio del mundo, es un pensador refinado, y una figura artística sin la que no se puede explicar nuestra evolución cultural. Recibió el Premio Magón, el reconocimiento cultural más importante del país, en 1976 y como muestra de que su andadura está en marcha recibió en el 2011 el Premio Pío Víquez, toda una geometría creativa y de talento.
Dicen que aprendió a leer a los tres años, o sea que su cerebro tiene casi noventa años de aprender y enseñar, de desafiar y proponer, de crear e interpretar. Su renuncia al PAC muestra el ardor con que defiende sus convicciones y la integridad de sus posiciones, con él no hay modas ni juncos rotos, hay tradición de pensamiento sólido y roble firme. Y la reconsideración de esa renuncia a petición de Ottón Solís habla de su flexibilidad mental, de su humildad al recapacitar, de ceder en beneficio de los demás.
Cuando el PAC tomó decisiones que a su juicio dañaban sus posibilidades electorales, don Beto no amagó, ni disimuló ni jugó de farol: se marchó. Don Alberto no necesita un puesto, él dimensiona en mayúscula cualquier puesto en cualquier partido. Y con esa marcha el PAC amaneció sin una de sus principales boyas que marcan el nivel de la ética y el compromiso con una política directa y honrada.
No siempre se podrá estar de acuerdo con don Beto, de hecho él dijo en una entrevista “a mí me gusta la gente que no está de acuerdo conmigo”, pero es admirable su temple, su integridad, y la fuerza, casi ferocidad, con que defiende sus principios. La vida chisporrotea a su alrededor. Formalmente ya no está en Liberación, pero Liberación está muy orgulloso de don Beto, que sigue haciendo radio y mil cosas más. Por eso digo que es un activo.
Don Beto suele interrumpir a su interlocutor, no con irrespeto, sino porque su torrente de ideas desborda su cerebro e inunda su garganta, por eso me voy a dejar interrumpir por sus palabras: “Un gran éxito en la vida es lograr ser auténtico cuando hay tantas presiones para vivir de apariencias. Para mí el éxito es lograr haber sido congruente. He procurado ser yo mismo; el mismo que se graduó del Liceo Costa Rica hace 70 años. Y ya grande encontré que ciertamente el mayor empeño de la vida consiste en ser uno mismo”.
Don Beto es el mejor personaje que un escritor puede concebir, es un actor en el escenario de sus obras de teatro, es un luchador en las páginas de sus novelas. No opino sobre asuntos internos del PAC, pero deberían reflexionar cuando la campana del corazón de don Beto repica y los despierta. En estos tiempos de temblores, don Alberto sigue estremeciendo con su paso la tierra porque sigue caminando, en marcha.

Fabio Molina
Jefe de fracción PLN