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"Dolarización es una necesidad para el país"

Juan Muñoz, economista y director de la unidad de riesgo de CAMMB, afirma que la pérdida de unos billetes (colones costarricenses) que parecen del juego Monopoly, no es una tragedia para Costa Rica

Betzi Villalobos
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Lo ocurrido en las últimas semanas con el sistema cambiario, donde se vio un despegue importante en el tipo de cambio y una reducción del ancho de las bandas, ha puesto sobre el tapete el tema de la dolarización en Costa Rica.
Las opiniones son encontradas con respecto a este tema, mientras algunos integrantes del mercado afirman que la idea debería guardarse algunos meses, otros sostienen que llegó la hora de adoptar el dólar estadounidense como moneda para uso de transacciones económicas.
Una de las personas que han defendido esta idea es Juan Muñoz, economista y director de la unidad de riesgo de Central American Money Market Brokers (CAMMB).
Muñoz describió las razones por las que hace muchos años considera que el país necesita olvidarse del colón y adoptar al dólar.

Usted ha defendido la dolarización por más de una década, ¿cuál es la razón?
Desde 1997 escribí un pequeño memorando en la que con pocos indicadores vislumbré el escaso margen de maniobra que tiene el Banco Central para administrar la liquidez monetaria, la inflación y el tipo de cambio. Desde entonces, y especialmente desde que este sistema de bandas cambiarias comenzó a hacer agua, he manifestado con mayor insistencia mi preferencia por la dolarización.

¿Qué ventajas puede obtener el país de sustituir el colón por el dólar de manera voluntaria?
Se eliminaría el impuesto inflacionario tan elevado que nos cobran el Gobierno y su Banco Central por emitir una moneda propia. La sociedad no enfrentaría la onerosa carga de un banco con pérdidas de operación.
Los agentes económicos utilizarían una moneda —el dólar— que les brindaría mayor confianza para expresar su riqueza.
Los costos de transacciones en el comercio internacional y el riesgo cambiario de la moneda local en contraste con el dólar, disminuiría.
No enfrentaríamos distorsiones tan serias y prolongadas como la de la tasa de interés real negativa que hemos observado desde hace varios meses.
Los exportadores tendrían que ser más eficientes para producir.

¿Cuán fuerte podría ser el impacto sobre la soberanía nacional y por consiguiente del señoreaje?
Se renuncia al señoreaje con la moneda propia y este iría al de la moneda que se utilizaría en el país. Sin embargo, renunciar al señoreaje que, en el caso de Costa Rica ha dado lugar al impuesto inflacionario, es un costo mucho menor al de la inflación.
En cuanto a la soberanía nacional, la pérdida de unos billetes que parecen del juego Monopoly no es una tragedia. Si por soberanía monetaria entendemos aquella condición en la que el Banco Central dicta y lleva a la práctica la política monetaria con su moneda propia, es preciso entonces recordar que desde 1950, cuando se fundó nuestro banco, este ha acumulado una pérdida que supera el billón de colones.

¿Hasta qué punto resulta riesgoso depender de políticos de Estados Unidos en un tema tan sensible como lo es el medio de cambio de la economía interna costarricense?
Aun cuando Estados Unidos pueda entrar en una etapa de menor crecimiento o de recesión económica, lo cierto es que ha demostrado surgir con fuerza después de esos episodios. La Reserva Federal es, por mucho, más confiable para manejar una moneda que nuestro Banco Central.

¿Cuál podría ser el impacto sobre las exportaciones?
Si hubiésemos dolarizado la economía desde hace varios años las exportaciones costarricenses habrían obtenido buenos impulsos gracias a la depreciación del dólar frente al resto del mundo; los exportadores se habrían sentido muy contentos. Pero el tema es otro. Los exportadores tienen que producir con eficiencia, al menor costo y con la mejor calidad. Es la única manera de penetrar mercados internacionales.

Hay economistas que consideran que el tema de la dolarización debería archivarse y sacarse dentro de varios años...
No saben lo que es la dolarización. El Banco Central da mucho de qué hablar y hay gente que paga muy bien por ello. Tal vez algunos de ellos perderían oportunidades de trabajo al llegarse a clausurar este banco.

Dada la experiencia reciente del referéndum, ¿sería difícil vender la idea de que a la economía costarricense le conviene dolarizar?
Es cuestión de hacerles números a las pérdidas de riqueza y de salario que implica la operación de nuestro Banco Central. Con este cálculo los costarricenses podrían valorar si prefieren perder el valor de su trabajo a un ritmo del 12% o más al año (tasa de inflación del país) o usar una moneda que no representa pérdidas superiores al 2% anual.

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