¿Dólar sobrevalorado?
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¿Dólar sobrevalorado?

El exceso de crédito y apalancamiento en los países desarrollados, en especial en Estados Unidos y el Reino Unido, ha degenerado en una autocorrección que está impactando tanto los balances de los principales sectores (financiero, familiar y corporativo) a través de la corrección de los precios de los activos financieros y reales, como la actividad económica y los flujos comerciales.

Este proceso de ajuste se ha acompañado de drásticos ajustes en las cotizaciones de las principales divisas.


El dólar y el yen japonés se han fortalecido coyunturalmente, en parte debido a que se ha dado una “repatriación” de capitales (que anteriormente exploraban en mayor medida mercados externos, buscando rendimientos mayores a los que encontraban localmente); y en el caso del dólar debido también al refugio en los bonos del Tesoro estadounidense, que se consideran los activos financieros menos riesgosos.

Sin embargo, este comportamiento podría estar escondiendo temporalmente factores estructurales que tarde o temprano deberán volver a la palestra.

Estados Unidos mantiene un elevado déficit en cuenta corriente de cerca de un 5% del PIB a setiembre de 2008. Aunque este resultado ha disminuido desde los niveles de casi el 6% que alcanzó a mediados de 2006, en parte debido a la continua caída del dólar frente a las principales monedas mundiales desde 2001. La reversión de esta depreciación desde julio del año pasado amenaza con dificultar en el mediano y largo plazo la necesaria corrección del desequilibrio externo de la economía estadounidense.

Conforme las autoridades fiscales estadounidenses vean dificultado el acceso al financiamiento externo (debido a un incremento en el déficit fiscal, como por una moderación en la capacidad de colocación del resto del mundo) y se mantenga el faltante en la cuenta corriente, gradualmente la presión para que el dólar se deprecie resurgirá.

Las monedas de países con posiciones externas positivas deberían tender al alza frente al dólar en los próximos años.

En este sentido monedas de regiones como China, el resto de Asia, Oriente Medio; y en menor medida algunos países de Suramérica, deberían fortalecerse respecto a sus niveles actuales.

De manera moderada deberían de apreciarse monedas como el euro, el rublo y el dólar canadiense, que se han visto fuertemente depreciadas en los últimos meses ante el proceso de búsqueda de seguridad momentánea, pero cuyas economías continúan mostrando una posición externa sostenible.

El yen ya se ha apreciado de manera importante, por lo que parece tener menos potencial de subida a futuro (a pesar de que la economía nipona es una de las más sólidas en el frente externo), mientras que la libra esterlina refleja los fuertes ajustes que necesita realizar la economía británica.

Rolando Saborío Jiménez
Economista
BCR Valores puesto de Bolsa, S.A.

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