Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 24 Septiembre, 2009


De cal y de arena
Divide y vencerás

Por lo visto, la Asamblea Legislativa seguirá siendo parte del problema político y no de su solución. La conformación de las papeletas con los candidatos a diputado para el período 2010-2014 permite vaticinar otro cuatrienio de renunciamiento al principio de los frenos y contrapesos, parte esencial de la versión del Estado democrático y de la división de poderes que le acompaña. Reducido el ejercicio de ese principio a mera expresión simbólica, la resultante ha sido la abusiva concentración de poder en la cima de la pirámide que ocupan los hermanos Arias. Ante la posibilidad de un acomodo de las fuerzas contestatarias amenazador para sus vastos intereses, sus manos, en un hábil ejercicio del principio maquiavélico de “dividir para vencer”, han coadyuvado a provocar la división de la oposición y a asegurar la prolongación intangible de su modelo político, caracterizado como concentrador del poder, y de su modelo económico, que fomenta sin pudor ni sonrojo la acumulación de riqueza en pocas manos y la exclusión social con marcada huella de inequidad. Vemos este modelo político y económico como el más grave desafío que tiene la democracia, al lado también de la corrupción y la pobreza que tan acogedoras resultan para el narcotráfico. Empero, la división de la oposición la pone a buen recaudo.

Guardábamos la esperanza de que las papeletas de diputados fuesen reflejo de un movimiento renovador nacional, capaz de devolverle al Parlamento su majestad, su independencia y su misión dentro de la división de poderes. ¡Vaya ilusión! Porque las papeletas confirman que en la oposición siguen sin entender que el problema es político y que su solución no es asunto de género, raza, gremio o profesión. No depende de que se hable bribrí o de que se padezca alguna minusvalía o de la edad, como sí de la honorabilidad y la capacidad, de un refinado olfato político, de aptitud para interpretar el juego de la política y de firmeza para resistir las tentaciones del poder. Con contadas excepciones, en las papeletas lo que abunda son “improvisados en política”.

¿Cómo sacar del atolladero a la democracia sin aptitud política y sin fuertes figuras, carismáticas y con autoridad moral para convocar a quienes crean que hay que combatir ese corrosivo modelo político y económico? ¿Cómo abrirle paso al programa de gobierno ofertado sin remover antes el modelo imperante hoy? Lo que acontece en Liberación Nacional, en cambio, sí es congruente con el interés de continuar el modelo y claro contraste de lo que sucede al frente donde un Movimiento Libertario, según denuncia del ex diputado Federico Malavassi a la periodista Nora Ruiz, se sume en los desvaríos del nepotismo y su conversión en un andamio personal; un PAC que hace gala de un extravío suicida, un PUSC que no ofrece más que las luces de doña Gloria, una Alianza Patriótica sorprendida por un asalto irracional del sindicalismo extremoso y un Frente Amplio de poco fuste como para ser la fuerza centrípeta que forje la trinchera de rebeldía en el Parlamento.