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Martes 11 Noviembre, 2014

La diversidad debe ser inclusiva, asimilativa y diferenciadora para lograr así integrar un país de igualdad, el cual hasta hoy no hemos podido construir


Diversidad y diversidad de género

Entendemos la diversidad como las diferencias entre las personas, donde podemos incluir: raza, género, edad, orientación sexual, creencias religiosas, estilos de aprendizajes, nacionalidad, tipos de rasgos físicos o biotipos y otros.
En Costa Rica por una u otra razón, al hablar de diversidad, la confundimos ya sea con diversidad de género o hablamos de minorías o grupos que se sienten o son marginados.
Al hablar de diversidad y por ende en minorías y sus derechos (definición construida en Costa Rica, costarriqueñismo), pensamos que consiste en complacer a las clases marginadas con una gran variedad de derechos y pocos o ningún deber. Concepto totalmente equivocado siendo que la diversidad debe incluir a todos y respetar a todos en sus derechos y deberes.
Todos somos parte de una misma sociedad y por lo tanto debemos pensar en una Costa Rica que no sea de suma cero, en otras palabras, si yo gano es porque otro perdió y viceversa.
Este sencillo concepto y su poco entendimiento nos tiene agrietados en grupos o bloques de intereses opuestos, los cuales no nos permiten avanzar como país.
Tenemos un país dividido entre empleados públicos y privados, de un partido político y otro, hombres (INAHO) y mujeres (INAMU), liberales y conservadores, sindicatos y asociaciones solidaristas, católicos, evangélicos y ateos, ticos y emigrantes, ricos, pobres, a favor de FIV o en contra, taxistas legales y porteadores, diputados y diputadas, maestros y maestras, periodistas y “periodistos”, políticos y pueblo, etc.
En un contexto amplio de la palabra me parece que la diversidad ha sido secuestrada y sexuada por unos pocos, tomándola como un derecho, incluso hasta haciendo una bandera o símbolo, llegando a tal grado de irrespeto gubernamental o solizada, que este símbolo fue izado en Casa Presidencial, faltándonos al respeto a nosotros, tan diversos como los otros “diversos de género”.
No puedo terminar sin mencionar que la diversidad debe ser inclusiva, asimilativa y diferenciadora para lograr así integrar un país de igualdad, el cual hasta hoy no hemos podido construir.

José Arias