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Factura petrolera superó los $1.400 millones
Disparo en precios del crudo encareció producción

• Costo de producción en algunos sectores subió hasta un 25% por el alza en carburantes

• Gobierno no ha mostrado preocupación por el alto precio y consumo de derivados del crudo

Danny Canales
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El elevado precio del petróleo fue el principal dolor de cabeza para el sector productivo durante el año recién pasado.
Y no es para menos. El barril del crudo subió más de $35 en el año 2007, llegando incluso a romper su récord al acercarse a los $99 el barril, en noviembre.
Lo anterior repercutió en el encarecimiento en los precios de prácticamente todos los productos.
Ello porque la industria requiere petróleo para la elaboración de los bienes y para su transporte.
Asimismo, el diésel, que es el producto que más consumen la industria y el transporte, fue el que más subió —un 47% en promedio— durante el año pasado.
Al final fueron los consumidores los que terminaron pagando más por los alimentos, viviendas, viajes de recreo o negocios y otros productos.
Pese a esa situación, las acciones del gobierno para reducir el consumo o los precios de los combustibles no avanzaron.
El sector que demanda acciones paliativas más urgentes es el que produce plásticos.
Estimaciones apuntan a que esa industria terminó pagando hasta un 25% más que hace un año en el proceso de elaboración de bolsas y envases.
El fuerte golpe se debe a que la materia prima que requiere ese sector se extrae del petróleo.
Por ejemplo, la resina, el polietileno y el polipropileno subieron un 50%, dijo Juan Unfried, representante del sector.
A eso hay que sumarle el costo de la electricidad, de los lubricantes y de los fletes, agregó el productor.
Para costear sus gastos los productores de plásticos se vieron obligados a cobrar unos colones más.
Eso provocó una escalada de precios, pues el comercio que demanda plástico también los subió.
“Podría decirse que no hay ningún sector que no se vea afectado por el aumento del petróleo”, comentó Luis Mesalles, analista económico.
El sector alimentos es otro que ha sufrido el impacto del precio del crudo.
Por ejemplo los productores de huevos reportaron un aumento del 9% en los gastos derivados del petróleo.
El resultado final fue un aumento en el kilo de huevos durante 2007.
Igual situación enfrentaron las aerolíneas que aplicaron sobrecargos al precio de los boletos para compensar el aumento en los combustibles.
“En los últimos 15 meses el cobro adicional fue del 32%, pese a que los combustibles subieron un 45%, dijo Alexi Huntley, gerente comercial de Nature Air.
Los hidrocarburos representan un 25% del costo de operación de la compañía aérea, explicó el empresario.
Construir una vivienda también ha aumentado por efectos del petróleo.
Empezando por las ventanas, la empresa Vicesa reportó que en 2007 debió invertir un 10% en la producción de vidrio, en relación con 2006.
No obstante, en promedio la compañía solo pudo trasladar un 7% al costo final del producto debido a la fuerte competencia.
Las paredes de las viviendas también costaron un poco más en 2007 como consecuencia del alza del cemento.
El 50% del costo de producción lo consume el búnker o coque para poner a funcionar los hornos.
Durante el año pasado el precio del crudo West Texas Intermediate, que sirve de referencia en el país, ha aumentado en promedio $36 por barril.
Para enero de 2007 el costo de cada barril se ubicó en $54,17, en promedio y para el 20 de diciembre, estaba en $90,49.
El aumento se debió a los conflictos geopolíticos en los países productores y el aumento de consumo en Estados Unidos.
Además repercutieron la negativa de la OPEP de aumentar el suministro, las tormentas tropicales y el invierno en el hemisferio norte.
La escalada de los precios del crudo incidió fuertemente en la factura petrolera que pagó el país.
Se estima que al cierre de año se habían pagado $194 millones más que en 2006, según la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
Ello porque la importación de petróleo fue estimada en $1.435 millones, contra los $1.241 millones de 2006.
Aparte del aumento del precio, el crecimiento de la factura se dio por el elevado consumo de productos que se registró.
Recope estimó que al final de 2007 se habrían importado 2 millones de barriles por encima del año anterior.
Ese auge es consecuencia en parte de las escasas políticas que ha asumido el país para tratar de reducir la dependencia del crudo en la economía.
Por ahora solo un plan piloto de biocombustibles en el Pacífico central y norte y la restricción vehicular en el centro de la capital están en marcha.
Sin embargo, LA REPUBLICA comprobó en tres diferentes momentos durante el año que este último programa no se cumplió.
No obstante el Gobierno anunció que para 2008 ampliará a todo el país la venta de biocombustibles, según Julio Matamoros, viceministro de Energía.
El propósito es reducir en al menos un 10% la importación de derivados del crudo, pues se sustituirá por productos elaborados en el país.

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