Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 17 Enero, 2014

Un líder no busca transformaciones solo porque “lo dice”; por el contrario, las facilita y canaliza por “lo que es”


Entre cielo y tierra

Disfraz y máscara electoral

Todos los aspirantes a la silla presidencial coinciden en que muchas cosas tienen que cambiar en Costa Rica; la duda es si alguno sería capaz de lograr al menos una.
El cambio está en el corazón del hombre. No he conocido todavía a un ser humano que no deseara dar un giro a algún aspecto aunque sea mínimo de su vida.
El problema es que ese anhelo con frecuencia queda en el papel, en la mente, en las intenciones o peor en la avidez. Se inicia con mucho ímpetu, justificando el porqué, el cómo, el dónde, pero el tiempo pasa y al final el peso de la inercia hace que todo quede casi igual.
Esto mismo sucede en la política. Venimos escuchando las promesas, las grandes transformaciones, reformas, que difícilmente se vayan a cumplir. Sin embargo, el político sabe que no hay mejor remedio para endulzar a los electores que el blablá.
Solo algunas figuras, contadas con los dedos de una mano, en verdad lograron hacer en los últimos 100 años, grandes giros de timón que al final resultaron en cuantiosos beneficiosos para la mayoría.
Lo anterior también demuestra que el cambio por el cambio no es necesariamente positivo. En el drama latinoamericano muchos países deseosos de variar su ruta de desarrollo, terminaron cayendo en peores remedios que la propia enfermedad. Y esto generalmente sucede porque para gobernar no solo se requiere coherencia, sino liderazgo.
Un líder no busca transformaciones solo porque “lo dice”; por el contrario, las facilita y canaliza por “lo que es”.
Hemos visto los fracasos de presidentes en el mundo con grandes “slogans” de cambio, pero al final sus administraciones han transcurrido de la forma más predecible y encajonada posible.
En Costa Rica hacen falta líderes y frente a una papeleta los costarricenses nos encontramos ante un momento dramático sobre el rumbo de nuestra democracia.
En medio de tanta confusión y bombardeo propagandístico resulta fundamental al evaluar a los candidatos conocer un poco más sobre quiénes “son” en realidad esas personas, más allá de su disfraz político y su máscara electoral.
Es claro que un olmo no producirá peras, como tampoco se pueden esperar de un líder cambios más allá o distintos de su propia naturaleza, por ello, si en verdad va a la cabeza también debe demostrar ser capaz de cambiar.

Luis Alberto Muñoz Madriz

@luisalberto_cr