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Discutible solución

• Polémica producción brasileña, ganadora del Festival de Berlín, elogia la eficiencia de los escuadrones de la muerte

Tropa de Elite
(Tropa de Elite)
Dirección: José Padilha. Reparto: Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramiro, Maria Ribeiro. Duración: 1.55. Origen: Brasil 2007. Calificación: 5.

Infinitas polémicas surgieron cuando la producción brasileña “Tropa de Elite” se alzó con el codiciado premio Oso de Oro en el Festival de Berlín. La controversia no se debe a la calidad formal de la obra, que en realidad es aceptable; sino a su ambiguo contenido ideológico. Ilustra la difícil situación en la que se encuentra la sociedad brasileña, amenazada por la delincuencia; y propone una solución muy, pero muy discutible.
En 1997, ante la inminente visita del papa Juan Pablo II a Río de Janeiro, el capitán Nascimento recibe la orden de limpiar las calles de las favelas locales, eliminando los maleantes más peligrosos que operan allí. Nascimento es un veterano oficial del Bope, un cuerpo especial del ejército, creado para combatir tanto el crimen organizado como la corrupción policial.
Nascimento está cansado de su trabajo, sobre todo ahora que está a punto de ser padre. Sin embargo, antes de retirarse, debe escoger a un digno sustituto, para que tome su lugar al mando del batallón. Los mejores candidatos son dos jóvenes recién llegados: un estudiante de derecho y un recluta idealista.
Tras recibir grandes elogios por su primera realización, el documental “Omnibus 174” (2002), el director José Padilha incursiona en el cine de ficción, adoptando un estilo dinámico e hiperrealista. Su punto de referencia visual, es la inolvidable “Ciudad de Dios” (2002), de Fernando Meirelles. Lejos de repetir esos excelentes resultados, Padilha utiliza una nerviosa cámara al hombro y un montaje arrítmico, para concretar una narración enérgica, que atrapa la atención, aunque explota la violencia para fines espectaculares.
Tal vez “Tropa de Elite” no glorifica abiertamente los llamados escuadrones de la muerte, pero sin duda, elogia su eficiencia. Cada escena es filtrada a través del personaje central, cuya voz comenta los sucesos, desde su propia perspectiva. El espectador es llevado a identificarse con él y compartir sus opiniones, sin mantener distancia crítica alguna.
La trama se desarrolla de tal manera, que termina justificando la actitud malsana de Nascimento. Este aplica la justicia infringiendo la ley: golpea, tortura y mata a su discreción, haciendo de juez y verdugo. Implícitamente, se sugiere que hombres como él representan un mal necesario: son el último recurso para acabar con una plaga social que se salió de control.
A pesar de esta tesis retrógrada, la película vale como pretexto para estimular el debate acerca de un problema espinoso, cuya vigencia aumenta tristemente, con el pasar de los días.
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