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Dirigencia cambia de perfil

Los tradicionales “fiebres” dan paso a los empresarios futbolísticos

Luis F. Rojas
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Hace no muchos años los dirigentes tradicionales se reunían por largas horas a discutir los tejemanejes de nuestros equipos de fútbol, hablaban con el corazón y a veces con el hígado.
El deporte era el tema principal; la taquilla pasaba a segundo plano, porque las deudas no eran tan angustiantes y el mercadeo ni se conocía. Los dirigentes eran “fiebres” de sus clubes.
En las mesas directivas actuales tienden a dominar los empresarios, quienes hablan de planificación, estrategias de mercadeo, eficiencia administrativa y deportiva; la venta de jugadores pasó de ser una transacción sentimental a un negocio de costo-beneficio.
Los clubes se debaten actualmente entre dos figuras, la sociedad anónima deportiva, que es más ajustada a los empresarios, y la asociación deportiva, más inclinada hacia los dirigentes tradicionales.
Las primeras se caracterizan por la agilidad, pues permiten tomar decisiones con rapidez gracias al predominante criterio gerencial.
Minor Vargas, presidente de la sociedad anónima Brujas, ejemplifica lo anterior con el caso de la reciente venta del delantero William Sunsing a Liberia. “En una asociación deportiva todavía se estaría discutiendo su venta”.
En Costa Rica, los principales clubes nacionales están dirigidos por empresarios, aunque aún con distintas figuras.
El bicampeón Saprissa de Jorge Vergara es una sociedad anónima deportiva de la cual él es el dueño absoluto. El exitoso magnate mexicano tiene un equipo de trabajo que maneja a la “S” con claros criterios empresariales.
El Alajuelense sigue con el viejo esquema, pero liderada por Rafael Alfaro, ex presidente y actual director de la Mutual Alajuela, parece encaminarse hacia una transformación, asfixiada por una deuda cercana a los ¢1.000 millones con la Caja de Seguro Social y un rendimiento deportivo irregular.
Herediano y Cartaginés tienen situaciones parecidas con dos empresarios exitosos al frente, Aquil Alí y Thelvin Cabezas, respectivamente, quienes “sacan agua del bote” en medio de una situación económica difícil que obligará a cambios drásticos, sobre todo por el peso de la deuda con la Caja.
De los otros equipos cabe mencionar el éxito del empresario camaronero Eduardo Li, quien cedió el mando del Puntarenas FC a su colega Adrián Castro para asumir la presidencia de la Fedefútbol. En solo tres años los porteños ganaron un subtítulo nacional, un campeonato centroamericano y lucen consolidados en lo económico.
En Pérez Zeledón comanda Gilbert Fernández, empresario del transporte que pagó con el premio del Mundial 2006 la deuda con la Caja, por lo que está sólido económicamente y estable en lo deportivo.
Detrás de ellos se levanta un nuevo proyecto, el de Liberia Mía, liderado por el magnate del entretenimiento Mario Sotela y otros socios con una visión que va más allá del propio fútbol, pero que quiere aprovechar la fuerza de este para proyectarse con mayor potencial en su inversiones.
Del Brujas se puede decir que este equipo nació desde el principio con una visión empresarial, ahora liderado por Minor Vargas con el respaldo del italiano Stefano Sgarlatta.
¿Y los otros equipos? Carmelita es sostenido por Carlos “Cañón” González y una directiva trabajadora, que lo mantienen como un pequeño negocio sin deudas, pero estancado de la media tabla de nuestro fútbol hacia abajo.
San Carlos tiene al frente a Ronald Solís, un comerciante y propietario de fincas que procura meter a San Carlos del lado de los que buscan la clasificación y no de los que evitan el descenso.
Por el otro lado está Santos, que ha pasado por varias transformaciones, pero que finalmente parece optar por la figura corporativa al asumir el timón Cristian, el hijo del dueño del Grupo Colono, José Alberto Castillo.
Por último, la Universidad de Costa Rica es parte del esquema de esa casa pública de estudios superiores, regida por cuentas claras y presupuestos razonables que le impiden hacer contrataciones rimbombantes.
“La figura en sí no es tan importante como las personas que la manejen. Real Madrid y Barcelona son asociaciones y son exitosas. Santa Bárbara fue la primera sociedad anónima y ya desapareció”, explicó Jorge Ortega, gerente general de la Federación Costarricense de Fútbol. “El éxito de los equipos tiene que ver con la calidad y preparación de los dirigentes escogidos”.
Versiones las hay de todo tipo. En un reciente coloquio sobre la Globalización en el Deporte en España, el entrenador argentino Angel Cappa se quejó de que los empresarios que presiden clubes intentan trasladar su filosofía a los equipos, cuando “el fútbol no tiene nada que ver con las empresas”, y agregó que el placer de jugar ha sido reemplazado por la obligación de ganar a cualquier precio “porque antes era el fútbol el que necesitaba el dinero, pero ahora es el dinero el que controla al fútbol”.
En esa misma cita, el periodista y columnista del periódico español El Mundo, Carlos Toro, agregó que “los presidentes ven los clubes como un tentáculo más de sus negocios (…) los palcos se han convertido en centros de poder e influencia política”.
“El flujo económico ha afectado al componente emocional del deporte. Dicho de otra manera, los deportistas de elite se convierten en mercenarios sentimentales, sin implicación real en las ciudades de donde sean sus equipos”.


Figuras

La sociedad anónima
“Esta figura incorpora un elemento fundamental en la toma de decisiones que permite planificar con mayor tranquilidad y resolver situaciones con la rapidez del caso, porque la estabilidad financiera de una empresa es prioridad”, opina Minor Vargas, presidente del Brujas.

La asociación deportiva
“Hay un poco más de romanticismo. Es cuestión de si el grupo jala parejo y hay que pedir permiso en las asambleas del club para cualquier decisión importante. Las dos figuras pueden funcionar, pero considero que tiende a ser más eficiente la anónima”, aceptó Rafael Alfaro, jerarca manudo.

Universidad de Costa Rica
“Creado por decreto presidencial en 1941, es una asociación con cerca de 200 asociados. Debe presentar informes administrativos, técnicos y deportivos todos los meses a la UCR. Se podría evaluar la conversión para que sea un activo manejado por medio de fundaciones”, consideró Jorge Chacón, presidente celeste.


¿Hacia dónde vamos?

Minor Vargas
Brujas
“Estamos en una transición. Uno ve que todos hablan bien de las sociedades anónimas y considero posible que se dé una legislación que reglamente la conversión hacia esa figura”.

Rafael Alfaro
Alajuelense
“El fútbol nacional va hacia las sociedades anónimas por un asunto meramente empresarial, porque el fútbol moderno requiere una toma de decisiones rápidas y efectivas, corporativas”.

Jorge Chacón
Universidad
“Los clubes están metidos en esta incertidumbre de la transformación, e incluso hay casos de equipos que ya tomaron una decisión y otros que la tomaron y luego se regresaron”.

Jorge Ortega
Fedefútbol
“Se tiende mucho hacia la comercialización, lo cual no considero malo siempre y cuando prevalezcan los principios deportivos sobre los intereses económicos; eso debe quedar claro”.
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