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Primeros dos meses de gestión legislativa han estado rodeados por fuertes vientos
Diputados se van de vacaciones tras turbulento despegue
Las primeras actuaciones de los actuales diputados estuvieron llenas de altibajos; los expertos dan pronósticos reservados sobre futura dinámica legislativa

Dicen por ahí que “toda escoba nueva barre bien”. Es muy prematuro afirmar que los actuales congresistas están realizando bien su trabajo pero tampoco se puede decir que lo están haciendo del todo mal; lo que se proyecta del prisma político es que en tan solo dos meses, la montaña rusa legislativa ha tenido de todo, por lo que se genera una sensación de incertidumbre sobre el futuro armonioso en los pasillos legislativos.
Apenas caminando por el andén para iniciar el vuelo legislativo de cuatro años, cerca del 80% de los nuevos diputados ya tenía en mente impulsar el proyecto que les daría un aumentazo salarial del 72%.
Lo irónico es que las sillas del plenario ni siquiera se percataron de su presencia, ni los micrófonos habían comenzado a emitir discusiones relacionadas con las necesidades del país. Pero la mente de 45 diputados estaba en una meta conjunta, ¢4,3 millones.
Tan osada intención, cargada de respuestas ilógicas y fuera de la realidad nacional, ocasionó que sectores sindicales, estudiantiles y del propio Estado cuestionaran la iniciativa.
Un reporte atinado por un preocupado Guillermo Zúñiga, diputado del PLN y ex ministro de Hacienda, manifestó lo improcedente de las pretensiones de sus compañeros, quienes no le dieron “pelota” ni crédito al impacto de ese incremento en las arcas del Estado.
Por supuesto, a golpe de tambor y con canciones de la fallecida Mercedes Sosa, las manifestaciones estuvieron a la orden del día en el bulevar frente al Castillo Azul de la Asamblea Legislativa.
Las lluvias continuaron azotando el inicio del viaje diputadil, más cuando Laura Chinchilla, presidenta de la República, anunció el veto al aumento salarial. Afirmaciones presidenciales que se unieron al informe de Zúñiga y las constantes manifestaciones de censura por parte de la población, lograron que aquellas y aquellos diputados que habían frotado sus billeteras, declinaran al final.
“Resulta visible que lo generado por las intenciones de los diputados de aumentarse el salario, evidenció que las distintas fracciones aún no calentaban motores, especialmente aquellos líderes políticos que apenas se estaban acomodando después de una contienda electoral. Véalo así, ni siquiera Ottón Solís habló sobre el tema del incremento salarial”, explicó Gustavo Araya, experto en comunicación y política.
El incremento salarial no fue lo único que agitó el Congreso en estos primeros dos meses. Fue un vuelo interrumpido por derrumbes en la nueva vía a Caldera, el escándalo del autonombramiento como embajador ante la ONU de Bruno Stagno y por las audiencias de Francisco Jiménez, ministro de Obras Públicas y Transportes y de María Luisa Avila, ministra de Salud.
La oposición pidió la cabeza de Stagno, quien no tuvo otro remedio que renunciar como embajador. Mientras que el informe del jerarca del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), con relación a la vía a Caldera, quedó suspendido en el aire; en cuanto a Avila, se le criticó por la falta de leche en los CEN CINAI.
“Esto son más que todo episodios, que se supone no deben alterar la dinámica en la Asamblea Legislativa, no considero que lo ocurrido en estos 60 días sea justificación para que a esta altura la Asamblea no arranque del todo”, cuestionó Constantino Urcuyo, politólogo.
Pero los relámpagos y retumbos de un anticipado invierno se hicieron sentir en Cuesta de Moras, cuando el Ministerio de Salud ordenó el desalojo de tres edificios de la Asamblea Legislativa, dejando a varios diputados sin oficina. Ante eso se generaron dos panoramas, el primero la solicitud de Luis Gerardo Villanueva, presidente del Congreso, pidiendo a Salud tiempo para planificar el desalojo y buscar edificios aledaños para albergar a los diputados. Y por otro lado, la artillería política tenía en la mira un nuevo blanco: María Luisa Avila.
La “sacada de clavo” fue negada tanto por Avila como por Viviana Martín, jefa de la fracción del Partido Liberación Nacional, quien señaló a LA REPUBLICA que la fracción oficialista no daría voto de censura contra la jerarca de Salud.
“En lo que respecta a estos 60 días fueron semanas de parálisis legislativa. Ya que considero que no lograron arrancar, por lo que en la actualidad se comienzan a resquebrajar las coaliciones que se dieron el 1º de mayo”, señaló Urcuyo.
Además vaticinó que al existir tantos interlocutores en la Asamblea Legislativa va a ser muy difícil que se logren verdaderos consensos y prevé futuros conflictos políticos, debido al debilitamiento de relaciones entre el Ejecutivo y la oposición en el Congreso.
El último capítulo del desempeño de los legisladores es la intención de irse de vacaciones este viernes y regresar hasta el lunes 19 de julio, ya descansados por los primeros dos meses de trabajo.

Cristian Leandro
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