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Mandataria enfrenta encrucijada por eventual veto a incremento salarial de legisladores
Diputados retan firmeza de Laura
Clamor popular en contra de polémico proyecto se ha hecho sentir en redes sociales

La firmeza fue uno de sus principales caballos de batalla durante la campaña política. A tres semanas de asumir la Presidencia de la República, Laura Chinchilla tiene su primera gran oportunidad de demostrar su firmeza.
El clamor popular en contra del aumento salarial del 72% que aprobaron los diputados, con 21 votos de los 24 congresistas de la fracción oficialista, representa un reto para la mandataria, que se encuentra ahora en una encrucijada: enfrentarse a la bancada de Liberación Nacional (PLN) y vetar el proyecto, o bien, avalarlo y asumir las consecuencias de la indignación popular.
Hasta el momento Chinchilla no ha asumido una posición ni de apoyo ni de desacuerdo a la iniciativa, a pesar de que hace más de tres semanas es el principal tema de discusión en el país. Solo se ha limitado a pedirles a los diputados que garanticen la existencia de recursos para financiar el proyecto sin que afecte las arcas públicas.
“Mi posición no ha cambiado, vetaré esta ley, si previamente no se garantiza de manera clara al Poder Ejecutivo y al país que no implica nuevos gastos”, dijo Chinchilla.
Esta posición, de mantenerse neutral, le ha permitido, hasta el momento, quedar bien con uno y otro bando. Sin embargo, la hora de las decisiones debe venir pronto, porque de lo contrario el malestar popular podría afectar también al Poder Ejecutivo, tal como lo aseguran varios analistas consultados por LA REPUBLICA.
“Es una decisión política difícil, existe una clara reacción popular contra el tema y por otro lado, si veta el proyecto la relación con su fracción podría verse afectada. Ella no puede permanecer callada por mucho tiempo, tiene que tomar una posición, pues de lo contrario podría perder credibilidad su gestión”, manifestó Constantino Urcuyo, politólogo y director del Centro de Investigación y Adiestramiento Político.
El malestar popular se ha hecho sentir cada vez más fuerte, pero ayer, un día después de la aprobación del aumento en primer debate, y ante la esperada reacción de Chinchilla sobre el tema, la molestia se hizo más evidente y por medio de las diversas redes sociales los costarricenses exigieron con más vehemencia el veto presidencial. Incluso, la página de Facebook de la Presidenta se inundó con comentarios negativos sobre el tema.
Para los analistas consultados, es más manejable enfrentarse a la fracción del PLN, a pesar de los eventuales problemas en el Congreso para tramitar leyes, que asumir las consecuencias del costo político que heredaría por no oponerse firmemente y vetar el proyecto.
Pocas veces, afirman, en la historia moderna de Costa Rica, ha habido un clamor popular tan fuerte en contra de un tema que “indigna” por la forma como se tramitó el aumento salarial y el fondo de la iniciativa.
“El eventual conflicto con la fracción legislativa no pasaría de ser algo interno, con posibles consecuencias; sin embargo, de no vetar el proyecto, este tema quedará en la memoria colectiva, como un punto negativo desde el puro principio”, indicó Víctor Rodríguez, analista político independiente.
El resquebrajamiento que empieza a ser notorio entre la fracción y el Poder Ejecutivo, se pudo evitar si la comunicación entre Zapote y Cuesta de Moras hubiera sido más fluida. Asimismo, el choque es inminente y la única solución sería que la Sala IV frene el proyecto, para que Chinchilla no se vea en la necesidad de interceder en la toma de la decisión final, explicó Carlos Sojo, sociólogo.

Natasha Cambronero/Esteban Arrieta
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