Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 21 Mayo, 2010


Diputados en la picota

Nos sorprendieron, a todos, los nuevos parlamentarios. Después de cuatro años de una legislatura bastante errática, siempre hay expectativas positivas por lo que viene… pero vaya sorpresa. Antes de acomodarse en sus oficinas, antes de empezar a legislar, antes de conocerse entre ellos, crean una mayoría aplanadora y le entran sin demora a un asunto crucial para el país: casi duplicar sus ingresos.
¿Inoportunos? Sin duda, pero nunca habrá un momento oportuno para un incremento de esta magnitud. Fue una entrada fatal, pero los diputados deben estar pensando en que dentro de cuatro años la gran mayoría se habrá olvidado del aumento (y así será) y de por sí ellos ya no serán candidatos. El problema es que no pronosticaron un temporal de esta magnitud y ahora están esperando que se enfríe un poco la sopa para no quemarse. Si la sopa sigue muy caliente tal vez sigan las deserciones, de lo contrario, continuarán con su arremetida.
Algo vergonzoso que ocurre en la Asamblea Legislativa son los gastos de viajes innecesarios; en el periodo anterior se hizo fiesta hasta el último día. Casi todos estos viajes se justifican por congresos o invitaciones internacionales de poco o ningún valor, pero de alto costo. Tan obvio es esto que la jefa de fracción del PLN, diputada Viviana Martín, señala que están dispuestos a renunciar a los viajes al exterior a cambio de financiar parte de su aumento salarial. Los viajes no deben eliminarse, deben racionalizarse.
En la primera gestión de don Oscar Arias, el diputado Víctor Lizano era conocido por su adicción a los viajes. Una vez recibió una llamada del Presidente (era el diputado Federico Villalobos imitando a don Oscar) en que lo invitaba a acompañarlo a Venezuela. Lizano envió de inmediato su pasaporte a Casa Presidencial y curiosamente fue incluido en la delegación oficial. En realidad en Cuesta de Moras esta adicción es fatal. La anécdota la cita don Juan M. Chacón en su libro “Un largo camino”.
Los diputados deberían aprovechar estos primeros 100 días de nuevo gobierno y parlamento para lanzar una serie de proyectos e iniciativas que empiecen a atacar a fondo los problemas que realmente requieren una vía rápida para el país. Ellos y el Gobierno tienen la gran oportunidad de mostrar que sí es posible llegar a ciertos acuerdos fundamentales.
Más que la dimensión económica hay una dimensión en término de expectativas. La ciudadanía observa con cuidado la actitud de sus diputados y valora su esfuerzo en término de resultados. En sus ciudades saben donde viven, qué carro manejan, cuánto y cómo se entregan a su gente. A diferencia de otros altos jerarcas que los triplican con sus salarios, los diputados están siempre en vitrina. Es el precio de la representación popular. Hay que reconocer que no habrá momento oportuno para un importante incremento, porque el legislar para sí mismo es muy complicado, pero si lo quieren hacer no olviden primero mostrar los frutos.

Arturo Jofré