Diputados se oponen a consumir menos gasolina
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Además de los 500 litros de gasolina súper, legisladores reciben autos y diésel para giras
Diputados opuestos a reducir consumo de gasolina

• En cinco meses, Congreso gastó ¢118,6 millones en derivados del petróleo

• Existe división entre legisladores en torno a renunciar al uso de vehículos todoterreno

Danny Canales
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Como si los 500 litros de gasolina súper que reciben los diputados por mes no fueran suficientes para desplazarse, la Asamblea Legislativa les asigna 14 vehículos todoterreno, con chofer y diésel incluidos, para sus giras.
Es decir, que cuando los legisladores visitan sus comunidades en los carros oficiales, no están tocando sus cupones de combustible, pues el diésel que emplean los vehículos oficiales se pagan con el presupuesto anual que percibe el Primer Poder de la República.

Lo anterior ha representado p
ara la Asamblea Legislativa una inversión de ¢118,6 millones en la compra de combustible solo en los primeros cinco meses de este año.
El uso de vehículos de trabajo y la entrega de 500 litros de gasolina súper fueron aprobados por los diputados en 1993 a cambio de renunciar al privilegio que tenían de importar carros sin impuestos, comentó Francisco Antonio Pacheco, presidente del directorio legislativo.
El jerarca del Congreso agregó que los privilegios que perciben los congresistas son vistos como una especie de compensación “ya que son los únicos miembros de los supremos poderes que no tienen un carro de uso oficial para desplazarse”.
Al consultarles a los diputados la posibilidad de renunciar al uso de vehículos, o al menos a financiar el diésel que consumen los autos de trabajo que les da la Asamblea Legislativa con los 500 litros que perciben al mes, como medidas de ahorro energético ante crisis de los precios del crudo, las respuestas fueron encontradas.
Por un lado, hay diputados
que no están de acuerdo con renunciar a los vehículos de trabajo pues los consideran una importante herramienta para sus quehaceres. Por otro, hay quienes promueven que se eliminen los vehículos, pero que no se toque la cuota de combustible a que tienen derecho.
“El problema (de renunciar a los vehículos) es que muchas veces yo voy a una gira a la zona sur, por ejemplo, y no tengo una persona que me maneje y si la Asamblea Legislativa me puede dar un servicio para un trabajo que hago como diputado con austeridad y justificándolo, no veo que ese sea un gasto superfluo”, opinó José Merino, legislador del partido Frente Amplio.

Sin embargo, el congresista independiente reconoce que el directorio legislativo debería reglamentar el uso de vehículos y, a la vez, limitar el uso de los cupones de combustibles a que tiene derecho cada diputado en busca de “más transparencia, más austeridad y más equidad en el uso de los recursos que usan los diputados”.
Distinto opinó Francisco Molina, jefe de la bancada de Acción Ciudadana, quien considera que “los diputados que hoy tenemos derecho a 500 litros deberíamos renunciar a utilizar los carros oficiales, porque no solo reciben la cuota de combustible sino que además están consumiendo diésel de la Asamblea Legislativa”.
No obstante Molina aseguró que su bancada no ha analizado la posibilidad de renunciar a los 500 litros de gasolina súper al afirmar que ese privilegio forma parte del salario de los congresistas.


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