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La reestructuración que urge al interior del MOPT, para convertirlo en funcional, ya sea para construir por medio de contrataciones o de concesiones no debería retrasar más esta insostenible urgencia de infraestructura

Dinero hay, hace falta usarlo bien

El conocido dicho de “manos a la obra” debería ser lo que caracterice a este gobierno a pesar de lo “encharralada” que haya encontrado la cancha.
“Arar con los bueyes que se tienen” y arar bien es lo que los costarricenses esperan de esta administración.
No obstante, lograrlo significa contar con conocimiento, acertada imaginación y talento, aparte de la insustituible experiencia en el ejercicio del poder.
Esta última no la tenía el PAC cuando de repente se vio elegido para gobernar el país y justamente por esto requería un sólido equipo de gobierno capaz de sacar la tarea.
En esta materia hubo problemas, como es sabido. Pero el caso del MOPT reviste gran importancia y debería demostrar, sin más demora, que a pesar de todo sí se puede.
Construir la infraestructura que el país necesita desde hace décadas, significaría impulso a la producción y al desarrollo, empleo y un país más atractivo en general para la inversión extranjera o nacional.
No obstante, es poco el entusiasmo existente por sacar esa tarea, o al menos así lo perciben siete representantes de constructoras, cámaras empresariales y expertos consultados por LA REPÚBLICA.
La cartera correspondiente tiene 13 proyectos pero los consultados creen que únicamente tres de los mismos, además de la reparación de los puentes, tienen oportunidad probablemente de ser realizados en esta administración.
Sin embargo hay otros más optimistas que piensan que además el gobierno puede dejar otros proyectos encaminados, como por ejemplo los que se harán mediante fideicomisos.
Si bien cuatro años es poco tiempo para poner al día a un país que en materia de infraestructura trae un serio y viejo retraso, dinero existe para hacerlo en alguna medida.
Costa Rica cuenta hoy con $1,6 millones para hacer obra, provenientes de varias financieras internacionales.
El proceso de reestructuración que urge al interior del MOPT, para convertirlo en un ministerio funcional, ya sea para construir por medio de contrataciones o de concesiones no debería retrasar más esta insostenible urgencia de infraestructura.
Seguro que lidiar con las dos tareas no es cosa fácil. Pero el gobierno debería hacerlo aunque ello significara un gran esfuerzo porque lo inaceptable es que todo siga como está.

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