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Diez pilares de España

Un jefe que se esmera por unir a quienes no solo provienen de orígenes diferentes sino que son fuertes rivales entre sí, es la primera razón del éxito de la selección Tricampeona de Europa y Campeona Mundial 2010; pero hay nueve más.
¿De qué vale poseer talento si éste no está al servicio de una causa? Del Bosque, actuando casi como un padre, ha trabajado incesantemente en cohesionar a los jugadores; él sabía que ese era el primer requisito y desarrolló una estrategia que viene en funcionamiento desde hace varios años: hacer crecer la química entre todos.
Segunda razón: compromiso con un sueño superior a lo antes alcanzado. Del tradicional “casi casi” ahora España exhibe títulos en serie. La unión permite soñar en serio. Sin cohesión no hay realizaciones relevantes y con ella las metas son crecientes. Esto lleva a un tercer motivo: el objetivo es más importante que el interés individual. Jugadores del Real Madrid y del Barcelona compiten con lealtad por el puesto, pero se alegran por el éxito del compañero.
Cuarta razón: La estrella es el equipo, no uno de los jugadores en particular. Juegue quien juegue todos se apoyan. Unos achacan al éxito a los otros y nadie se apropia de los méritos. Saben que como equipo se llega a finales, pero que solo como familia se ganan campeonatos. Así, el quinto pilar es obvio: solidaridad, incluso con quien sea cuestionado por externos, como cuando defendieron a Del Bosque, criticado por la prensa. Se protegen entre sí, son como hermanos.
En sexto lugar, son leales al sistema de juego. Pese a que pasan trances complicados, no se ofuscan entre ellos ni agreden al rival como evidencia de frustración. Conocen que juntos persistirán hasta volver a la luz; no es rigidez sino confianza en su trabajo y en las directrices de su líder. Al sumar cohesión, dominio del sistema y talentos, imprimen una velocidad de juego letal para sus rivales; señal inequívoca del séptimo pilar: pasión por ganar. La excelencia individual y la aceptación de roles es la octava razón.
“Acordamos que no nos iríamos a dormir ningún día teniendo algo que nos incomodara entre nosotros”, señaló Del Bosque, al explicar cómo ganaron el Mundial. O sea, respetaron un código de comportamiento, novena razón de su éxito. Verles despedirse con respeto de sus adversarios al terminar los juegos, llevar sus hijos al campo de juego para celebrar su triunfo en la Euro y responder con humildad los halagos, resalta la décima e importantísima razón: son, sencillamente, excelentes personas.

German Retana
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