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Jueves 6 Noviembre, 2014

Die Mauer. El muro

El 9 de noviembre, la República Federal Alemana celebra con gran alegría los 25 años de la caída del Muro de Berlín. Esta fecha, representa el triunfo de la Unidad, del Derecho y de la Libertad, como dice el himno de ese país, (Einigkeit und Recht. und Freiheit).
Después de la II Guerra Mundial Alemania fue dividida por las potencias ganadoras, en dos países, uno comunista y el otro democrático y de libre empresa. Un mismo pueblo, con una misma lengua, religión y recursos inició su reconstrucción desde dos perspectivas políticas y económicas opuestas. Sin embargo, al caer el Muro de Berlín, en 1989, el lado comunista, estaba 50 años atrás en su desarrollo.
La tarea de la reconstrucción del lado comunista costó miles de millones de euros y 25 años después aún no ha concluido. A pesar de ello, hoy por hoy, Alemania es el motor de Europa.
Algo bueno debe tener este sistema económico que se rige por la democracia, el mercado libre, que hasta el Parlamento de la República Popular China incorporó a su Constitución Política, la propiedad privada.
A pesar de los $100 mil millones que le regaló Rusia y de los petrodólares, el comunismo convirtió a uno de los pocos países del mundo que sobreviven dentro de este sistema, en el país más pobre de América Latina. Sin embargo, hace pocos días, el líder máximo de ese país anunció que se ha abierto a la odiada inversión extranjera por $8 mil millones.
Algunos trasnochados no se han dado cuenta de que las 30 naciones más prósperas de la Tierra son, precisamente, Estados de Derecho fundamentados en la existencia de poderes separados y limitados por la ley, en los que el sistema económico se rige por el respeto a la propiedad privada y el libre mercado, mientras las 30 naciones más pobres y desdichadas son gobernadas por caudillos iluminados.
Con alegría en Alemania y en el mundo celebramos lo que se inició en la Iglesia Nikolaikirche de Leipzig, desde donde partieron “las masas”, cantando “Wir sind das Volk”, (Nosotros somos el pueblo).
En la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, en San José, se puede observar un pedazo del Muro de Berlín.

Eloy Alfaro Altamirano
Excónsul general de Costa Rica en Alemania