Dictador Videla murió solo y en la cárcel
José Rafael Videla, condenado a cadena perpetua por los crímenes de la dictadura (1976-1983), la muerte le sorprendió en la cárcel mientras afrontaba un nuevo proceso por el Plan Cóndor. AFP/La República
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Dictador Videla murió solo y en la cárcel

Jorge Rafael Videla, el último protagonista de los años del terror de la dictadura militar argentina, falleció ayer, a los 87 años, de muerte natural, solo y en la prisión donde cumplía condena por crímenes de lesa humanidad.

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"Se lo encontró en su celda sin pulso ni reacción pupilar, por lo que se le realiza un ECG (electrocardiograma) constatándose su óbito, siendo las 08.25 horas del día", señala el informe médico oficial.

El cuerpo de Videla fue trasladado a la morgue de Buenos Aires, donde se le practicará una autopsia, según la agencia oficial Télam.
Aunque la familia se ha mantenido en un absoluto silencio y se desconoce la fecha y el lugar de su entierro, medios oficiales confirmaron que será sepultado sin honores, de acuerdo a la actual legislación argentina, que inhabilita los funerales de integrantes de las Fuerzas Armadas que hayan estado involucrados en causas de violaciones de los derechos humanos.
Condenado a cadena perpetua por los crímenes de la dictadura (1976-1983), la muerte le sorprendió en la cárcel mientras afrontaba un nuevo proceso por el Plan Cóndor.
Su muerte provocó una reacción prácticamente unánime entre los grupos de derechos humanos de Argentina, que saludaron su condena y su encarcelamiento, aunque no dejaron de recordar que se lleva a la tumba valiosa información que habría permitido avanzar en la identificación de las víctimas de la represión.
Junto a Emilio Massera y Orlando Agosti, Videla lideró el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, tercera esposa del tres veces gobernante Juan Domingo Perón.
En la memoria de los argentinos quedan algunas de las frases pronunciadas por Videla que dibujan a la perfección el perfil de la dictadura.
"No tiene entidad. No está muerto ni vivo, está desaparecido", respondió a preguntas de un periodista sobre las víctimas del terrorismo de Estado.
Durante sus cinco años de gestión organizó el Mundial de fútbol de 1978, con el que pretendió limpiar la imagen internacional de la Junta Militar mientras se multiplicaban las denuncias por violaciones de derechos humanos.
También estuvo a punto de declarar la guerra a Chile por un conflicto limítrofe que se superó gracias a la mediación del Papa Juan Pablo II.
Con José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, Videla instrumentó una política basada en la apertura de los mercados que acabó por destrozar la industria nacional.
Con la economía en recesión, inflación y la moneda devaluada, Videla fue sucedido por Roberto Viola, el 29 de marzo de 1981.
Sentado por primera vez en el banquillo durante el histórico Juicio a las Juntas que encabezó el fiscal Julio César Strassera, en 1985 fue condenado por primera vez a cadena perpetua.
Amnistiado en 1990 por el gobierno de Carlos Menem, años después el juez español Baltasar Garzón le incluyó en una nómina de militares y civiles argentinos con orden de captura internacional por crímenes cometidos durante la dictadura.
En 1998, volvió a comparecer ante la Justicia por crímenes de lesa humanidad y fue condenado a cadena perpetua en 2010.
Como acusado, un octogenario Videla arengó a la rebelión militar hasta el último momento y defendió el papel del Ejército en lo que consideraba una guerra contra la insurrección.
Su última provocación, el pasado marzo, fue una llamada al levantamiento militar para tumbar al Gobierno de Cristina Fernández, cuyo esposo y antecesor en el cargo, el fallecido expresidente Néstor Kirchner, ordenó descolgar los cuadros de Videla y el también represor Reynaldo Bignone de una de las galerías del Colegio Militar de El Palomar y pidió perdón, como mandatario, por los crímenes de la dictadura.

Buenos Aires/EFE


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