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Miércoles 7 Mayo, 2008

Dicen que el alma…


Dicen que nuestro temporal paso por este mundo es un proceso de aprendizaje donde el alma debe crecer y evolucionar. En una sola palabra: fortalecerse. El nivel de evolución depende de cuánto estemos dispuestos a deponer el “ego”, ese bendito “ego” que tanto daño nos hace y ha hecho a la humanidad.
Dicen que las casualidades no existen, solo las “Diosidencias”. Es por eso que en nuestro camino encontramos la traición como parte del proceso de aprendizaje al que venimos, que nos enseña a ver una realidad muy distinta, dolorosa en la mayoría de los casos, pero gratificante por cuanto nos hace decantar el alma, purificarla para que el día que estemos frente a Dios podamos decirle que somos mejores seres humanos de lo que éramos cuando nos envió a este mundo.
Por eso, hay que agradecer a quienes, a pesar de nuestro cariño, nos traicionan, pues nos hacen evolucionar… La carga la llevarán ellos y, por lo tanto, su aprendizaje no será tan enriquecedor como el nuestro. Debemos dejarlos ir e impedir que nos afecten más allá de lo normal, sin olvidar que llorar es limpiar el alma y que el rencor nos ayuda a perdonar y así liberarnos.
Dicen que nuestra existencia no es otra cosa que el flujo y reflujo de acontecimientos y relaciones que mantenemos a lo largo de nuestra vida, y que nunca dejan de enriquecer y dar forma a nuestro mundo propio.
Dicen que uno debe tratar de vivir de la manera más simple y sencilla posible, haciendo el bien, alejando del camino todo aquello que nos hace daño, ayudando a los demás —pues eso lo llena a uno muchísimo—, pudiendo ver a otros a los ojos y sentir tranquila la conciencia, que lo bueno o lo malo que hacemos, tarde o temprano, la vida nos lo cobra o remunera… Es el principio universal de causa y efecto…
Dicen que para ganar la oportunidad de crecer y vivir libremente, se deben perder muchos privilegios y fantasías de niños. También dicen que se debe perder gente que quisimos y amamos para ganar su cariño y el ejemplo de sus vidas…
Dicen que para transcender, lo primero debe ser lo primero: vivir, amar, aprender y dejar un legado… Dicen que el tiempo pasa y la gente cambia… Dicen que el alma es el reflejo divino en la parte “más alta” de la psique (en términos de desarrollo de la conciencia), puesto que se ocupa de la conexión con los planos transcendentales. Los reflejos de ella en nuestro plano psicológico nos permiten, en buenos términos, abrazarnos profundamente por quienes somos y sentir el éxtasis, donde el cuerpo es solo el medio que nos permite ser conscientes de ello. Lo que sí es una verdad absoluta es que todos dejamos este mundo y únicamente nos llevamos el alma para buscar en otros horizontes místicos una nueva oportunidad de vida… Dicen que el alma es la esencia de la gente… Dicen que el alma es la vida… Dicen que el alma…

Raymundo Macís Delgado