Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 8 Junio, 2012


Diálogo de sordos

Poco después del triunfo de su Revolución, Cuba fue expulsada de la OEA en la Cumbre de Punta del Este (1961). Fue entonces cuando el Che que presidía la delegación cubana, lejos de amilanarse dijo una frase lapidaria: ”La OEA no es más que el Ministerio de Colonias del imperio”. Y salió del recinto sin mirar atrás. Hasta el presente Cuba no quiere saber nada con la OEA. Pero, a diferencia de entonces, ya no está sola. Las palabras del Che han sido proféticas. Se han extendido como un eco en la montaña en no pocos rincones del Continente, de manera particular en el Sur. Así lo ha expresado el grupo del ALBA, tanto en la Cumbre de Presidentes de Cartagena (Colombia) como en la de Cancilleres que acaba de celebrarse en Cochabamba (Bolivia). En esta última, quien ha llevado la voz cantante ha sido el Presidente Correa del Ecuador, cuya figura de estadista se agranda cada día, tanto dentro como fuera de su país.
Previendo esta situación, la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton brilló por su ausencia. Ella representa el ala más conservadora del Partido Demócrata. De todas maneras, el incendio que se ha desatado en Oriente Medio especialmente en Siria y Egipto, la tendrá más que ocupada, lo mismo que el resultado de las próximas elecciones en el vecino y convulso México, pues el presumible triunfo del PRI podría no mejorar la situación. Sin embargo, lo más impactante de este panorama es la desafiante independencia en la política, tanto doméstica como internacional y, sobre todo, interamericana, que está mostrando un creciente grupo de países de una región que Estados Unidos tradicionalmente ha considerado como su traspatio estratégico y su coto privado de materias primas.
Pero lo anterior no significa que Washington no esté consciente de esta actitud que han asumido pueblos que, hasta no hace mucho, eran considerados como dóciles súbditos. Por eso han reactivado la 4ta.Flota y el jerarca del Pentágono visita a sus ”aliados” para ofrecerles armamentos y construir bases militares; lo cual hace de esta región un territorio ocupado por tierra, ya que es vigilado por aire gracias a un sinnúmero de satélites. Por su parte, el actual gobierno canadiense, situado ideológicamente a la derecha de Obama, le hace de comparsa.
Este es el trasfondo de la polémica sobre todo con los países del ALBA. Aquello de si se violan los derechos humanos o la libertad (empresarial) de prensa, etc.., etc. no es más que el (im)púdico manto para ocultar esta preocupante realidad que, en tiempos de incontrolable crisis económica en el Norte, puede convertir a Nuestra América en otro Oriente Medio pero mucho más cercano geográficamente.
Washington sabe muy bien que después de haber apoyado diplomática, económica y militarmente a todas las dictaduras, especialmente a los regímenes de Seguridad Nacional, nadie les cree cuando hablan de “derechos humanos”. Por eso, esas cumbres se han convertido en un diálogo de sordos que podría convertirse en el preludio del resquebrajamiento de la OEA.

Arnoldo Mora