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Martes 12 Agosto, 2008

Día Internacional de la Juventud


El mundo será lo que la juventud quiera; si esta ama la verdad y el bien, eso habrá en el mundo.

Hoy 12 de agosto, se celebra en todo el mundo, el Día Internacional de la Juventud, instituido así hace nueve años por la ONU, con el afán de promover una mejor toma de conciencia del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes y especialmente visibilizar la situación de las personas jóvenes y su rol con el desarrollo de las naciones.
Para nadie es un secreto, que las grandes transformaciones económicas y sociales de las últimas décadas han incidido notablemente en el desarrollo y los niveles de calidad de vida de las nuevas generaciones, y más aún que los retos del milenio son en definitiva un buen puerto al que todas las naciones tenemos que llegar.
Los esfuerzos de cooperación, de diálogo, de inversión, de reinserción social, son paradigmas con los que tenemos que bregar, para que las oportunidades que las personas jóvenes encuentren a futuro sean lo más sólidas posible.
La responsabilidad histórica que tenemos los adultos del hoy y especialmente los que somos tomadores de decisiones, conlleva ir de la mano con planes y programas que autentiquen a esta población con su verdadero rol activo en la sociedad.
En una era donde se han democratizado estos sectores de la población, que hoy más que nunca son objeto de derechos y deberes, es cuando se deben ventilar políticas juveniles que congreguen a todos los sectores y que no se invisibilicen los problemas más urgentes, como lo son entre otros la violencia y los problemas propios de estos grupos etarios, cuando entran en contradicción con la ley y el sistema.
Entre estos esfuerzos y para el caso costarricense, es plausible reconocer la entrada en vigor en marzo pasado, de la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes, que se convirtió ya en un instrumento jurídico al que todos y todas las jóvenes pueden apelar, para defender sus derechos.
Este marco jurídico al que me refiero, más los esfuerzos de entidades como el de la Organización Iberoamericana de la Juventud, el Sistema de Naciones Unidas y los aportes que brinda la ayuda bilateral, son fuentes de apoyo e inversión para poder sacar la tarea con planes muy específicos para la juventud de nuestros países, que no ha podido ir al ritmo del crecimiento y desarrollo de las nuevas tendencias y ha quedado marginada incluso hasta en la toma de decisiones.
Cuando propiciamos espacios de diálogo para desarrollar programas preventivos contra la violencia, efectivamente debemos pensar y creer en una cultura de cambio, una cultura reforzada de valores democráticos, una cultura que promueva efectivamente la prevención de la violencia y de aquellos actos y actividades que van contra la armonía de las democracias mismas.
Nos encontramos en un momento histórico, en el que las acciones del hoy redundarán en las consecuencias del mañana. Los esfuerzos que evidenciemos en nuestras actividades gubernamentales, como tomadores de decisiones, deben incidir cuanto antes en una generación y población que requiere con urgencia atención, independientemente de si los países son ricos o pobres, pues la juventud no tiene fronteras, y los problemas que les aquejan trasciende el espacio y el tiempo.
Nuestro llamado, en este el Año Interamericano de la Juventud, es evidenciar el clamor de las personas jóvenes, por tener un mundo más asegurado, un mundo con más oportunidades, un mundo en el que además exista el terreno fértil para que pueda sembrarse la semilla de la paz, de la armonía social y del libre crecimiento sin ataduras ni miedo al progreso y a la verdadera democracia participativa.
En este día tan importante, deseo invitar a todas las personas jóvenes a hacerse partícipes de los eventos y actividades que están programadas y que aportemos nuestro mejor esfuerzo e ideales, para forjar una mejor patria para las generaciones que aún no nacen.

Karina Bolaños Picado
Viceministra de Juventud