Deutsche Bank pone a Merkel ante un difícil dilema
Logotipo del Deutsche Bank en las afueras de Fráncfort, Alemania. Bloomberg/La República
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Cuando se trata de especulaciones sobre el apoyo del Gobierno alemán al Deutsche Bank, la canciller, Angela Merkel, no tiene una respuesta convincente.
Después de años de liderar el esfuerzo para que las nuevas leyes de la Unión Europea (UE) contuviesen la crisis bancaria sin comprometer a los contribuyentes, podría esperarse de Merkel que descartara ayudar al Deutsche Bank. Pero no lo ha hecho, incluso teniendo en cuenta que podría resultarle de utilidad de cara a las elecciones del año que viene.
Cuando se enfrentan a los bancos debilitados, Merkel y otros líderes de la UE encaran un dilema. Los mercados presuponen que no utilizarán su mejor arma (rescatarlos, o trasladar las pérdidas a los inversores particulares) cuando se trata de un gigante como Deutsche Bank por el riesgo de contagio. Sin embargo, los responsables políticos son cada vez más ambivalentes acerca de la solución para los bancos “demasiado grandes para quebrar”, en buena medida por el mismo motivo.
“Es probable que, si Deutsche Bank cayera, haya una serie de rescates que afectarían no solo a la economía alemana y al sistema financiero alemán, sino al sistema financiero europeo entero”, ha declarado Megan Greene, economista jefe en Manulife Asset Management. En consecuencia “podríamos acabar viendo a líderes decidir que no van a obedecer las leyes de rescate”, ha añadido.
El dilema de Merkel en torno a Deutsche Bank, cuyas acciones han caído casi un 50% este año, es evidente en la reticencia del Gobierno a la hora de solventar el asunto de las ayudas del estado. Las especulaciones en torno a la salud Deutsche Bank fueron alimentadas el mes pasado, cuando recibió una demanda por $14 mil millones del Departamento de Justicia de EE.UU. para resolver una investigación sobre sus ventas de títulos garantizados con hipotecas. Los analistas consideran que el banco podría necesitar reunir capital incluso en el caso de que la cuantía de la multa bajase.
En Berlín, la preocupación entre los parlamentarios ha aumentado, así como las conversaciones sobre una intervención del Gobierno. Se consiguió algo parecido a una respuesta cuando Focus, una popular revista semanal de noticias, informó, citando fuentes oficiales no identificadas, que Merkel había descartado la ayuda estatal. El portavoz del Gobierno Steffen Seibert, preguntado sobre las revelaciones de Focus en una rueda de prensa, ni lo confirmó ni lo descartó: “Esas especulaciones carecen de base”, dijo. Un día después, Merkel también evitó la pregunta, limitándose a comentar que el Ejecutivo quiere que las compañías que están atravesando “dificultades temporales” puedan “progresar bien”.
Por supuesto, hay muchas buenas razones para que Merkel mantenga su silencio acerca del asunto. No ganaría nada en términos políticos si promete apuntalar a Deutsche Bank. Como ha dejado claro su aliado Hans Michelbach, un rescate “provocaría la indignación pública”. Una señal en cualquier dirección por parte de la canciller también provocaría una fuerte respuesta de los mercados.

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