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Jueves 6 Junio, 2013

Muchos costarricenses cuestionamos aspectos muy concretos relacionados con la deuda política: el monto, el manejo por parte de algunos dirigentes y su oportunidad


Deuda política adelantada

Es común encontrar opiniones favorables acerca del financiamiento de los partidos políticos por parte del Estado, ya que se entiende como una obligación para estimular la democracia.
Lo que muchos costarricenses cuestionamos son dos aspectos bien concretos:
1) El monto. Esto en razón de que por lo general no está acorde con la realidad económica del país.
2) El manejo de los recursos por parte de algunos dirigentes políticos, tema en el que no estamos para nada contentos.
Hemos visto cómo dineros de la deuda política (es decir, dinero de los costarricenses) se manejan mal, tanto como para generar cuestionamientos que en los últimos tiempos han sido bastante difundidos por la prensa.
Un asunto en el que, por el contrario, debería existir un manejo correcto, una completa transparencia y documentación completa que no dejara duda al respecto.
Por otra parte deseo plantear un tercer punto, el cual se basa en que el financiamiento debe cumplir todas las etapas y ser oportuno.
La conformación de cuadros de organización son vitales para la vida de los partidos políticos, estoy refiriéndome a distritales, cantonales, provinciales, nacionales, que son las etapas de mayor importancia pero también de mayor costo económico.
Lo injusto es que recae todo este costo sobre la dirigencia de los partidos y no sobre los recursos que gira el Estado.
Digo lo anterior porque la deuda política financia prácticamente la última etapa de todo lo antes mencionado, donde se corre y se entregan los recursos en forma inoportuna, estimulando el desorden y la corrupción. Muchos son los que se sacrifican y trabajan mientras unos pocos recogen. Esta situación conlleva a una injusticia desvirtuando lo planteado según el objetivo inicial de la ley.

Everardo Rodríguez Bastos

Exdiputado
Expresidente Ejecutivo AyA